sábado 21.09.2019

El cura de Xestoso retoma las plegarias contra los baches

El sacerdote Luis Ángel Rodríguez Patiño, más conocido como el cura de Xestoso (Monfero), volvió a hacer gala ayer de su poder de convocatoria y congregó a cerca de un centenar de feligreses en plena carretera de une Momán (Xermade) y As Pontes –en el límite entre ambas provincias– donde ofició, una vez más, una misa para reivindicar la reparación de la vía, actualmente en un estado calamitoso.

Un momento de la escenificación reivindicativa en plena carretera	el progreso
Un momento de la escenificación reivindicativa en plena carretera el progreso

El sacerdote Luis Ángel Rodríguez Patiño, más conocido como el cura de Xestoso (Monfero), volvió a hacer gala ayer de su poder de convocatoria y congregó a cerca de un centenar de feligreses en plena carretera de une Momán (Xermade) y As Pontes –en el límite entre ambas provincias– donde ofició, una vez más, una misa para reivindicar la reparación de la vía, actualmente en un estado calamitoso. Coincidiendo con la festividad de San Cristóbal, patrono de  transportistas y conductores, el cura de la parroquia –también encargado de la de Aranga–  simuló la imagen de este santo portando a una niña con la que atravesó un bache previamente llenado de agua.
Como indicó ayer el objetivo de la convocatoria no era otro que “denunciar o mal estado da estrada e a falta de actuación das deputacións de A Coruña e Lugo antes os seus grandes baches que provocan accidentes”, criticó.  Una inacción política que continúa dos meses después de la primera convocatoria. Incluso el propio párroco presentó una demanda por un accidente sufrido en la misma. “O alcalde de Xermade estivo na primeira misa pero non fixo nada”, explicaba, “e a Deputación limitouse a botar zahorra”. Cura y vecinos se preguntaban también ayer por el destino de fondos como el Plan Miner –así rezaba el letrero que presidía la eucaristía–, dinero que, consideran, fue a parar a paraísos fiscales como Suiza o Panamá.
No faltó la bendición, en este caso de la maleza, en esta reivindicativa eucaristía. Así, garrafa en mano, el cura procedió a rociar con agua bendita los matorrales que invaden las cunetas del vial, otro de los males que achaca esta carretera y que, como señaló, “fan a vida imposible a ciclistas e motoristas”, restando visibilidad e incluso llegando a tapar algunas señales de tráfico.

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