Domingo 26.05.2019

La Cocina Económica perdió en 2018 un total de 47 socios, la mayoría por defunción

Aunque en dos años ganó 96, la media de edad de los colaboradores es mucho más alta que hace una década.

La institución creada en 1891 cuenta con decenas de voluntarios que ayudan a sacar adelante el trabajo diario | jorge meis
La institución creada en 1891 cuenta con decenas de voluntarios que ayudan a sacar adelante el trabajo diario | jorge meis

Con la entrada en el nuevo año, son muchas las instituciones que aprovechan para hacer balance del ejercicio anterior para cumplir así con su compromiso de transparencia y que quede constancia de su actividad. Es el caso de la Cocina Económica que lleva funcionando en la ciudad desde 1891 y que durante el pasado 2018 sufrió un “continuo y preocupante” incremento de usuarios debido a un aumento del 31,93% en los almuerzos y un 41,93% en las cenas entre enero y diciembre.

“En diciembre hubo un pequeño respiro –se pasó de 124 comidas al mediodía en noviembre a 118 y de 61 cenas a 56 el pasado mes–, pero siguen siendo altas las cifras”, indica el presidente de la entidad, Antonio Tostado.

En el ámbito económico la Cocina Económica presume de tranquilidad, debido a que las administraciones públicas han seguido cumpliendo con su compromiso garantizando sus aportaciones a través de subvenciones de mantenimiento, inversión y convenios y el apoyo privado por parte de benefactores particulares, asociaciones, fundaciones y empresas dejan en la entidad un saldo muy positivo. “Tuvimos un importante incremento de liquidez de más de cien mil euros y entre las aportaciones privadas destaca el reciente donativo de Reganosa de 20.000 euros”, asegura. “El aumento de las comidas no repercute mucho en nuestras cuentas porque la mayor parte de los víveres son donados, excepto algunos cáterings que se contratan para las fiestas”, señala.

En cuanto al número de socios, aunque en los dos años de campaña permanente que lleva a cabo la organización para conseguir una mayor captación, ganó 96 nuevos pero solo en 2018 perdió 47, principalmente, por defunción. “Realmente, es lo comido por lo servido porque nos hemos quedado igual. La media de edad de nuestros socios actuales es más alta que hace diez años y esta situación va en paralelo con la demografía de Ferrol”, comenta Antonio Tostado.

Con todo, desde la Cocina Económica agradecen el cariño recibido desde distintas entidades de la ciudad que destinan iniciativas solidarias a su causa. “Procuramos responder a la confianza siendo rigurosos en el gasto y dando un buen menú”, indica el presidente de la Cocina Económica, al mismo tiempo que desea que la nueva carga de trabajo para la ciudad permita seguir con la “tarea que nos dejaron nuestros abuelos”.

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