Miércoles 12.12.2018

El clérigo Antonio Rey Soto

Un interesante personaje de la cultura gallega de la primera mitad del siglo XX fue el clérigo, escritor y bibliófilo orensano Antonio Rey Soto, que tuvo una especial relación con Ferrol, ciudad que visitó en tres ocasiones. Nacido en la parroquia orensana de Santa Cruz de Arrabaldo

Antonio Rey Soto con el Coro Toxos e Froles, en una imagen datada en 1917
Antonio Rey Soto con el Coro Toxos e Froles, en una imagen datada en 1917

Un interesante personaje de la cultura gallega de la primera mitad del siglo XX fue el clérigo, escritor y bibliófilo orensano Antonio Rey Soto, que tuvo una especial relación con Ferrol, ciudad que visitó en tres ocasiones. Nacido en la parroquia orensana de Santa Cruz de Arrabaldo el 18 de Febrero de 1879, cursó enseñanza media en Ourense y estudió Teología y Filosofía en el Seminario orensano, ampliando estudios en las Universidades de Santiago y Madrid tras ser ordenado sacerdote el año 1901.
Compañero de estudios y amigo del clérigo Basilio Álvarez, tuvo una estrecha relación con galleguistas históricos como Castelao, a quien casó, Murguía, Cabanillas, el arzobispo Lago, Otero Pedrayo y Bouza Brey, así como una controvertida relación con Irmandades da Fala. De amplia formación cultural y gran conocedor del latín, griego y hebreo, Antonio Rey cultivó una prosa y poesía vibrante, dentro de la estética modernista. Aunque tuvo una escasa obra literaria en gallego, su abundante producción en castellano presenta cierto trasfondo de galleguidad que impregna su obra. Rey Soto fue miembro de la Real Academia de Historia de Madrid, perteneciendo a múltiples entidades culturales de España y Portugal. Asimismo fue Capellán honorario del rey Alfonso XIII y Hermano terciario de la Merced. El año 1920 fue elegido miembro de la Real Academia Gallega, pronunciando como discurso de ingreso “La imprenta en Galicia. El libro gótico”. En esta época escribió libros de poemas como “Nido de áspides”, novelas como “La loba” y obras teatrales como “Amor que vence al amor”.
El año 1921, Rey Soto entra en una crisis personal, viajando el 13 de Marzo a Cuba, visitando luego Nueva York, México y Buenos Aires. En Cuba colaboró con el diario “El Mundo”, y con diversas revistas como “Galicia”, “Vida española”, “Eco de Galicia” y “Bohemia”. El año 1924 pasó enfermo a Camagüey, escribiendo “El diálogo de los paladines” y “El dolor del Almirante”, iniciando el estudio de dos temas recurrentes en su obra, Don Quijote y Cristóbal Colón. El año 1925 se trasladó a Guatemala, ejerciendo como párroco de la histórica iglesia de Santiago de los Caballeros. Entre las obras de este período destacan “Los gallegos en Guatemala” y “La copa de cuasia”, para muchos su obra más relevante.
El año 1930 regresa a España, instalándose en el madrileño barrio de Argüelles. Participa en varias tertulias, publica su libro de versos “El crisol del alquimista” y continúa sus trabajos de investigación con la llegada de la República, formando una notable biblioteca. Su colaboración el año 1933 en la polémica obra del sacerdote Juan García Morales “¡Hipócritas¡ ¡Farsantes¡ ¡Fariseos¡”, fue la causa del saqueo de su casa de Ourense al comienzo de la Guerra Civil, perdiendo una importante cantidad de libros, cartas y trabajos inéditos.
De regreso a Ourense el año 1940 continuó sus trabajos sobre historia y cultura de Galicia, publicando los poemas “Cantar d´amigo” y “Sonata de Primaveira”. El año 1957 ingresó en el monasterio de San Xoán de Poio como Hermano mercedario, llevando una vida de retiro y descanso, y donando su valiosa biblioteca al monasterio. Buscando un clima más seco, volvió a una residencia mercedaria de Madrid, donde falleció el 20 de Febrero de 1966, siendo enterrado en el claustro grande de las camelias, frente a la puerta de la iglesia conventual de San Xoán de Poio.
Entre los años 1916 y 1917 Antonio Rey Soto estuvo tres veces en Ferrol. El 27 de Mayo de 1916 visitó el “Centro Obrero de Cultura y Beneficencia”, al ser nombrado mantenedor del Certamen sobre el Centenario de Cervantes. Los trabajos presentados fueron juzgados por un tribunal constituido por Ortega y Gasset, Largo Caballero, Rof Codina, Aurelio Ribalta y Rodrigo Sanz, publicándose un volumen con las obras premiadas.
Dada su relación con Irmandades da Fala, Antonio Rey volvió a visitar Ferrol en dos actos relacionados con el Real Coro Toxos e Froles. Al ser nombrado como primer Socio de Honor del Coro, el 23 de Diciembre de 1916 se le entregó el título durante una comida en el Casino Ferrolano, celebrándose luego una fiesta gallega al aire libre con la actuación de Toxos e Froles, y la representación del sainete “Trato a cegas”, interpretado por sus autores Euxenio Charlón y Sánchez Hermida.
Nuevamente Rey Soto fue invitado por Toxos e Froles para presidir un festival gallego, celebrado el 28 de Mayo de 1917 en el teatro Jofre, con motivo del segundo aniversario del Real Coro y la entrega de la bandera de Galicia, elaborada por la Escuela de Artes y Oficios de Ferrol. En dicho acto se representaron el monólogo “A noite de San Xoán” y el parrafeo “¡Miña terra .... ¡”, obras respectivas de los autores ferrolanos Emiliano Balás y Lois Amor Soto.
Al final del acto el poeta orensano pronunció un sentido discurso, teniendo lugar en el Hotel Suizo un banquete en honor de Rey Soto, ofrecido por Cayetano Vaello, presidente del Coro, pronunciando un brindis en verso el ferrolano Higinio Ameijeiras, director del semanario “O tío Marcos da Portela”. Con motivo de esta visita, Emiliano Balás escribió la composición poética “A noso gran poeta Antonio Rey Soto”, en honor del clérigo de Ourense.

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