sábado 16/1/21

La casa de Carvalho Calero agoniza tras una inversión de 560.000 euros para recuperarla

La casa natal de Carvalho Calero, en la calle San Francisco, continúa a la espera de una intervención que evite la caída de lo poco que queda en pie de la estructura. Una de las fachadas del inmueble permanece prácticamente en el mismo estado que antes de pasar a ser de titularidad municipal, si bien las vistas desde la Plaza Vella son mucho más demoledoras, a pesar de los trabajos realizados para consolidar la estructura. El Concello lleva invertidos, en la compra y obras, 560.000 euros y dispone este año de 168.000 para rehabilitar la vivienda.

Casa de Carbalho Calero
Casa de Carbalho Calero

La apuesta por la rehabilitación de la casa natal de Carvalho Calero, en el número 51 de la calle San Francisco, continúa siendo una asignatura pendiente de los diferentes gobiernos locales que, desde el año 1999, ha tenido la ciudad. El problema no responde a una cuestión de siglas, ya que desde entonces han estado al frente de la corporación local nacionalistas, populares, socialistas e incluso IF e IU formaron parte de gobiernos bipartitos. Echando la vista atrás, de las arcas locales del Concello –y por tanto del bolsillo de todos los ferrolanos– han salido unos 560.000 euros que, lamentablemente, no han podido evitar el desplome del inmueble. Casi cien millones de las antiguas pesetas gastados entre 2010 y 2014 para ver, a día de hoy, un panorama desolador al situarse frente al inmueble en el que residió tan ilustre ferrolano.
En el año 2003, con el popular Juan Juncal como alcalde de Ferrol, se apostó ya por adquirir la casa natal de Carvalho Calero, con la finalidad de rehabilitarla y darle una serie de usos que permitiesen dinamizar el barrio de Ferrol Vello, donde se encuentra el inmueble. Fue durante la etapa de Juncal al frente de la corporación local ferrolana cuando se declaró en ruinas la vivienda pero hubo que esperar al siguiente mandato, presidido por el nacionalista Xaime Bello (entre 1999-2003) para que se realizasen los primeros intentos en firme para comprar el edificio. Eso sí, todos ellos fueron en vano. No fue hasta el mandato del socialista Vicente Irisarri cuando el Concello incorporó a su patrimonio no solo la casa natal de Carvalho Calero, sino también las dos viviendas anexas, los números 47 y 79 de la calle San Francisco. Pero la operación no resultó sencilla. Los grupos políticos de la oposición –PP, IF, IU y BNG– tumbaron inicialmente la propuesta del PSOE, que disponía de una tasación de 395.000 euros por los tres inmuebles. La por aquel entonces portavoz de IU, Yolanda Díaz, manifestó públicamente sus dudas por esa valoración, que el partido consideraba muy elevada debido al estado en que se encontraban los inmuebles e incluso mostró su desconfianza sobre la sociedad mercantil con que se iba a realizar la operación, Nieprape. Era noviembre de 2009 y no fue hasta un año más tarde –concretamente un año y un mes– cuando se cerró la operación, al respaldar IU al PSOE después de haberse rebajado el precio de las viviendas a 350.000 euros.
A la vista del estado que presentaban las construcciones, el gobierno de Irisarri proyectó las primeras obras de consolidación de la casa natal de Carvalho Calero, valoradas en 85.000 euros. Los socialistas preveían iniciar los trabajos de restauración de la vivienda con cargo a fondos del Plan Urban pero su objetivo se vio reducido a las mencionadas actuaciones de emergencia. Estas se completaron en el año 2011, con la llegada de los populares a la Alcaldía, cuando tan solo un mes más tarde de tomar posesión en el cargo José Manuel Rey se procedió a apuntalar la pared medianera del inmueble por razones de seguridad.
En el año 2012 los populares llegaron a consignar 207.000 euros del Plan Urban para acometer la rehabilitación de la casa natal de Carvalho Calero, con la finalidad de que el edificio pudiese convertirse en la sede de algunas entidades de Ferrol Vello y permitiese mantener el legado del ilustre intelectual ferrolano. Una vez más, el objetivo cayó en saco roto.
El tiempo ha pasado factura y la situación de las viviendas, al no rehabilitarlas, empeoró a pasos agigantados. Tanto es así que hace tan solo unos meses, el pasado marzo, se cayó uno de los muros de la vivienda y se procedió a retirar parte de las piedras que presentaban riesgo de caída y a apuntalar los muros que todavía resisten en pie. Es, por el momento,  la última actuación ejecutada en el inmueble y supuso un desembolso de 127.000 euros de las arcas locales.
El equipo de Rey Varela prevé recurrir nuevamente al Plan Urban para sufragar la rehabilitación de la casa natal de Carvalho Calero. Para ello se reservaron 168.000 euros del presupuesto de este año, una cantidad que, a la vista del desembolso realizado para el último desescombro y del estado que presenta actualmente el edificio, se presume como insuficiente para acometer, al menos por completo, la rehabilitación del inmueble.

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