• Martes, 25 de Septiembre de 2018

Los apicultores víctimas de la velutina recuperan sus enjambres

La lucha contra la avispa asiática comienza a convertirse ya en algo tan cotidiano que ya es raro  recorrer las zonas rurales sin que las trampas caseras

Los apicultores víctimas de la velutina recuperan sus enjambres
La Casa do Mel acogió durante toda la semana un curso de apicultura que concluyó con la entrega de abejas
La Casa do Mel acogió durante toda la semana un curso de apicultura que concluyó con la entrega de abejas

La lucha contra la avispa asiática comienza a convertirse ya en algo tan cotidiano que ya es raro  recorrer las zonas rurales sin que las trampas caseras –botellas de plástico con agujero de entrada y bebida dulce en su interior– no sean ya parte del paisaje. Las retiradas de nidos continúan siendo constantes en diversos concellos y los cuerpos de seguridad disponen de trajes especiales para hacer frente a estos hechos, sin que haya que recurrir a una asociación experta en particular.
Pero a los apicultores que han visto que enjambres enteros de sus abejas eran exterminados por la presencia de esta avispa asiática o velutina no les sirven las medidas cuando se han quedado sin producción. 
Por eso, el acto celebrado ayer en la Casa do Mel de Goente ha tenido un significado especial, más allá de poner el punto final a un completo e interesante curso formativo de iniciación a la apicultura.
Así, muchos socios de la Casa do Mel han dejado de ser productores por la muerte de sus abejas y ayer todos aquellos que se han visto afectados por los ataques de la avispa velutina recibieron un regalo muy especial, un núcleo –enjambre– de abejas, para que no se vean obligados a abandonar la Casa do Mel por no disponer de abejas. 
Se trata de socios de los Concellos de Ourol, Valdoviño, A Capela o Neda, entre otros, que han sido víctimas el año pasado del ataque de la velutina.
Un grupo de amigos apicultores de Galicia se unieron, además, a esta iniciativa solidaria y también aportaron otro núcleo de abejas a cada uno de los afectados. Así, será más fácil comenzar una nueva producción.

medidas inefectivas
Desde a Casa do Mel de Goente se explicó que cuando los apicultores se quedan sin abejas, las subvenciones en fondos sanitarios, ceras de calidad y tratamientos para la varroa –ácaro que ataca a las abejas adultas– no sirven de nada si ya no se tienen insectos.
Además, las consecuencias serán, como explica Manuel Ferreira, de la Casa do Mel, que “seguramente que non faltará mel, pero outros aproveitarán para vendelo máis caro” y se pregunta “que pasará coa polinización en estas zonas donde desaparecen abellas?”. Por eso, desde este centro de As Pontes se apunta que se seguirán repartiendo abejas entre los socios que quedaron en la peor situación, que han perdido todas las colmenas, ya que en otras zonas, además de a las que ayer ayudaron, también tienen afectados.
La Casa do Mel lleva a cabo una continua labor para buscar solución a estos problemas de la avispa velutina y, en este sentido, el pasado sábado se reunieron un grupo de apicultores con la finalidad de estar preparados para la retirada y localización de nidos de avispa asiática en los próximos meses, ya que se prevé mucha abundancia, en vista de la gran cantidad de avispas que están cayendo en las trampas y la de nidos primarios que ya se están retirando en la comarca.
En este sentido, el GES de Mugardos actuó estos días en zonas como O Seixo o Neda en la retirada de nidos primarios, que suelen construirse en galpones y que es preciso que se eliminen de forma inmediata.
En estas anidaciones –que son los que se están viendo en este mes de mayo– la reina pone los huevos y alimenta a las larvas que surjan, crecerán hasta llegar a formar un pequeño grupo de insectos. Esta parte del ciclo sucede entre marzo y mayo, aunque dicho fenómeno se adelantará o retrasará según la climatología. Transcurridos unos meses, dicho grupo de insectos se trasladará de lugar y construirán el segundo nido que será definitivo, y que son los de mayor tamaño y mucho más peligrosos, que aparecieron el año pasado de forma masiva y que acaban con la abeja autóctona.