Lunes 18.02.2019

André López Otero y Andrés López Dafonte

Dos personajes ferrolanos que tuvieron una gran proyección social en nuestra ciudad, en especial a causa de su continua dedicación a diferentes ámbitos de la  docencia, durante los últimos años del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX fueron Andrés López Otero y su hijo Andrés López Dafonte.

Retrato de Andrés López Dafonte. Archivo familiar
Retrato de Andrés López Dafonte. Archivo familiar

Dos personajes ferrolanos que tuvieron una gran proyección social en nuestra ciudad, en especial a causa de su continua dedicación a diferentes ámbitos de la  docencia, durante los últimos años del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX fueron Andrés López Otero y su hijo Andrés López Dafonte.
Andrés López Otero nació en Ferrol el 19 de abril de 1867, siendo sus padres Juan Rosendo López Ponce, operario de maquinaria del Arsenal, y Josefa Otero Manso. Durante el  movimiento republicano de octubre de 1872, Andrés López Otero, con cinco años de edad, tuvo que permanecer casi cuatro meses en la cárcel acompañando a su padre, debido al fallecimiento de su madre y los problemas económicos de la familia. 
López Otero ingresó muy joven como aprendiz en el Arsenal, siendo nombrado capataz el año 1883 con 16 años y ganando las oposiciones de Delineante-Escribiente de la Armada el año 1886 con 19 años. Simultaneó su trabajo en el Arsenal ferrolano con sus clases como alumno de Dibujo Lineal entre los años 1883 y 1888 en la Escuela de Artes y Oficios de Ferrol, donde fue premiado en varias ocasiones por la brillantez de sus estudios.
El año 1908 fue nombrado profesor de Matemáticas de la citada Escuela de Artes y Oficios, siendo designado Director de la misma, una vez transformada el año 1930 en Escuela Elemental del Trabajo. Cuando la Sociedad Española de Construcción Naval puso en marcha el año 1915 un Centro Educativo, germen de la futura Escuela Obrera, en el barrio ferrolano de la Magdalena, esquina  calles del Sol (entonces Alberto Bosch) y Hospital (entonces Concepción Arenal), Andrés López Otero fue nombrado  Director del Centro y profesor de Matemáticas y Dibujo Geométrico. 
Después de diversas alternativas, en mayo de 1916 se inauguró intramuros de la factoría de la Sociedad Española de Construcción Naval el nuevo edificio de la Escuela Obrera, una notable construcción modernista que jugó un importante papel en la formación de los trabajadores, continuando López Otero como Director de la misma y fundando el año 1926 la Escuela Nocturna que impartía la formación profesional a gran nivel. Pese a la excelente labor de la Escuela Obrera y el apoyo explícito del influyente marino e ingeniero naval Juan Antonio Suanzes, la mala política patrimonial posterior de la Empresa Nacional Bazán permitió la demolición de este notable edificio cincuenta años más tarde, el año 1976. 
Comprometido con las ideas republicanas se presentó como independiente en las elecciones municipales de 1931, siendo elegido concelleiro dentro de las listas del Partido Republicano. Andrés López Otero estuvo casado con Josefa Dafonte Manso, falleciendo el 24 de mayo de 1936. El matrimonio, después de residir en Joane, se trasladó al número 82 de la calle del Sol, donde más tarde se instaló el Colegio Academia Otero. Tuvieron ocho hijos, siendo el más joven, Andrés Basilio López Dafonte, nacido en Ferrol el 27 de noviembre de 1907, que como su padre fue Director de la Escuela Obrera. 
Andrés López Dafonte estudió el bachillerato en Santiago, obteniendo el título de Maestro en la Escuela Normal de la capital compostelana. De regreso a su ciudad natal inició su actividad profesional en febrero de 1925, con 18 años, en la Escuela Obrera de Ferrol con una clase en la Primera Enseñanza. Posteriormente dio clases en Segunda Enseñanza como auxiliar de su  padre en diversas asignaturas. A partir de octubre de 1929, y hasta septiembre de 1934, fue nombrado profesor de la Escuela nocturna, donde impartió clases de Gramática, Dibujo y Geometría.
Al llegar la Segunda República el año 1931, López Dafonte se integró como socio protector en la Escuela Racionalista de Ferrol, mientras se matriculó por libre en las carreras de Ciencias Exactas y Derecho en la Universidad Central de Madrid. Al producirse la muerte de su padre en mayo de 1936 fue elegido Director de la Escuela Obrera, con el voto tanto de los mandos de la SE de CN como de los vocales pertenecientes a los sindicatos obreros.   
Andrés López Dafonte fue nombrado profesor de la Escuela Elemental del Trabajo al empezar el curso 1934-1935, cesando por voluntad propia en mayo de 1951. En los primeros años cambió el nombre de la antigua Academia Otero, fundada por su padre en la calle del Sol, por el de Academia Dafonte, un centro no oficial para la enseñanza de Bachillerato, que con el paso del tiempo se convirtió en Escuela de Turismo. Entre los profesores de la Academia estuvieron Juan Viaño, Carballo Calero, Elisa Rey, Leyra Domínguez y Antonio Sixto.
El profesor ferrolano combinó la dirección de la Academia Dafonte con la docencia ejercida en el Cuartel de Instrucción de Marinería de Ferrol, donde obtuvo por oposición la plaza de profesor. Su labor como profesor le hizo acreedor a la Cruz del Mérito Naval, condecoración que le fue concedida a título póstumo. Posteriormente ganó por oposición la plaza de Habilitado de Clases Pasivas, cargo que no ejerció debido a su pronta muerte el 4 de noviembre de 1961.  
En las Navidades del año 1946 Andrés López Dafonte se casó en Ferrol con Carmen Sanjuán Maristany, una de las llamadas “niñas de la guerra”, exiliada a Inglaterra el año 1937. Carmen Sanjuan había nacido en Santander y pertenecía a una familia de fomentadores catalanes. El matrimonio de Andrés y Carmen tuvo tres hijos: Andrés, José María y Carmina.   
La historia, vida y obra de los dos profesores ferrolanos fue estudiada por José María Lopez-Dafonte Sanjuan, respectivo nieto e hijo de ambos personajes, en sendos y documentados trabajos, uno publicado en el libro “Cien años de la Escuela Obrera de Ferrol” y otro, el artículo “Las escuelas en Ferrol durante la Dictadura de Primo de Rivera” en la revista coruñesa Nalgures. Sendas calles de los respectivos barrios de Caranza y Esteiro llevan el nombre de ambos profesores ferrolanos. 

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