Jueves 15.11.2018

Ana Pastor desea buena ventura al BAM “Furor”, el buque que amadrina

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, agradeció ayer el honor de ser elegida como madrina del buque de acción marítima “Furor”  al que deseo buenas misiones, en un acto celebrado en las instalaciones de Navantia en Ferrol.

Vista del “Furor”
Vista del “Furor”

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, agradeció ayer el honor de ser elegida como madrina del buque de acción marítima “Furor”  al que deseo buenas misiones, en un acto celebrado en las instalaciones de Navantia en Ferrol. El evento, al que acudieron autoridades de la vida pública, política y militar de Galicia, tuvo lugar en el embarcadero situado frente a las instalaciones de Exponav.
El acto dio comienzo con unas palabras del director del grupo público en la ría de Ferrol, Rafael Suárez, que remarcó la importancia de los proyectos que se están llevando a cabo en las instalaciones que dirige, como las AOR o el trabajo de diseño del buque anfibio para Turquía. Suárez afirmó, además, que las pruebas de mar del “Furor” comenzarían en diez días y que esperaba que fuese entregado a la Armada antes de que terminase el año.
La presidenta de Navantia, Susana de Sarriá, fue la segunda en tomar la palabra, poniendo en valor tanto este proyecto como aquellos a los que las factorías se enfrentarán en un futuro, especialmente la fabricación de las fragatas F-110, las cuales, aseguró, abrirían las puertas a la total modernización y digitalización de las instalaciones con el laureado Astillero 4.0. Sarriá aseguró que, desde aquel momento, el “Furor” dejaba de ser un conjunto de piezas para convertirse en parte del legado de Navantia y en un símbolo de la estrecha relación del grupo público y la Armada.
El siguiente en tomar la palabra fue el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Teodoro López, el cual recordó el pasado del propio nombre del buque. Según el almirante, en la historia de España ha habido tres naves con el nombre de “Furor”, siendo el primero un destructor de 1896 que luchó en la batalla naval de Santiago de Cuba. López señaló la importancia del acto de amadrinamiento, recordando que databa de la Grecia clásica, donde se creía que dotaba a las naves de un aura protectora contra todo mal. De esta forma, Teodoro López aseguró a la madrina, Ana Pastor, que a partir de entonces ese buque sería su hogar en el mar y que formaba parte del futuro legado de una de las unidades más modernas de la Armada.
Tras las palabras del almirante llegó el turno de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que agradeció encarecidamente el honor que suponía ser elegida madrina de un buque de estas características. Pastor dirigió también unas palabras a todos los obreros e ingenieros que habían hecho posible la construcción de la nave, señalando que sin los cientos de miles de horas invertidos en su fabricación y ensamblaje todo aquello sería imposible. La presidenta recordó, además, que en apenas unos meses sería celebrado el quinto centenario de la primera vuelta al mundo realizada por Magallanes y que ese espíritu aventurero se sigue conservando en la propia Armada Española. Por último, Ana Pastor quiso agradecer a todos los ejércitos nacionales su labor, tanto de protección como humanitarias, en España y por todo el mundo.
Una vez concluidas las intervenciones, un capellán militar bendijo el navío y la presidenta del Congreso, asistida por el director de las instalaciones, Rafael Suárez, cortó la cinta que accionaba el mecanismo de guillotina para romper la tradicional botella de champaña, concluyendo así el acto oficial.

Una celebración concurrida
El evento de amadrinamiento estuvo plagado de caras conocidas de la vida política de toda la comunidad. Entre los invitados pudieron verse a buena parte del grupo popular municipal, al presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, el delegado territorial de la Xunta para la provincia de A Coruña, Ovidio Rodeiro, el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez o a los conselleiros de Industria y Política Social, Francisco Conde y José Manuel Rey, respectivamente. Tras la finalización del mismo, los asistentes se dirigieron a un salón reservado para disfrutar de una copa de vino.
Sin embargo, este no fue un acto al uso, dado que las celebraciones de amadrinamiento suelen darse al mismo tiempo que la botadura del buque. En este caso, no obstante, la bajada de gradas –que tuvo lugar el pasado 8 de septiembre de 2017– se realizó en un acto privado y sin invitados. El motivo de esto es que la nave se encontraba inacabada, a falta de instalar la superestructura y el palo, que se había retrasado por las protestas llevadas a cabo por los obreros de la factoría, que reivindicaban el cobro de las asimilaciones.
A pesar del retraso, el buque ya se encuentra plenamente operativo, por lo que tras las consiguientes pruebas de mar, que tendrán lugar en las inmediaciones de la ría de Ferrol, será entregado y comenzará a formar parte del legado marítimo español. l

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