lunes 16.09.2019

Ainhoa Castelo | La ferrolana es la “cuota gallega” de los latidos del himno de la Liga

Esta ferrolana, amante del fútbol y de su bebé –todavía está embarazada–, no permitirá que esa afición se pierda. Los latidos de su corazón pasarán ya a la historia al formar parte del himno que la Liga mandó componer con palpitaciones de pequeños antes de salir al mundo
GRAF3470. FERROL (LA CORUÑA), 07/08/2019.- La joven de Ferrol, Ainhoa Castelo, enseña la ecografía de su futura hija, protagonista en el nuevo himno de la LaLiga de fútbol española, que con el latido de su corazón ha contribuido a la elaboración de la banda sonora que hará vibrar a los aficionados en los segundos previos a cada partido. EFE/ Kiko Delgado
GRAF3470. FERROL (LA CORUÑA), 07/08/2019.- La joven de Ferrol, Ainhoa Castelo, enseña la ecografía de su futura hija, protagonista en el nuevo himno de la LaLiga de fútbol española, que con el latido de su corazón ha contribuido a la elaboración de la banda sonora que hará vibrar a los aficionados en los segundos previos a cada partido. EFE/ Kiko Delgado

Se llama Ainhoa Castelo, “estoy de 27 semanas”; será niña, y saber “que mi hija forma parte de eso” emociona. La Liga quería un himno para hacer vibrar en los segundos previos a cada partido y recurrió al inicio de la vida, al palpitar del corazón de una bebé.

El premiado compositor Lucas Vidal ha tejido la melodía, que también acompañará a las transmisiones televisivas de alcance nacional e internacional, y se ha armado de acordes convencionales, pero también de vidas en proceso, para apelar a la emotividad.
Como tantas veces, este proyecto surgió casi por casualidad; con un anuncio en Facebook, por ser precisos.


Y Ainhoa concreta. Partiendo de la base de que en su casa son seguidores de fútbol, relata la futura madre, se topó con una publicidad en la que se ofrecía la opción de conseguir una ecografía en 5D a cambio de una narración potente.

Pedían una historia relacionada con el deporte del esférico que hubiese marcado a uno, y la joven ferrolana tenía bastante que contar al respecto. No en vano, Castelo jugó en la división femenina del Portuarios, un histórico club de la ciudad, y su padre y su abuelo militaron en otros emblemáticos cuadros de la urbe naval.


Así, del Racing juvenil al filial verde o los extintos Galiano y Esteiro, inculcaron en ella respeto por esta disciplina, a la vez que también la ayudaron a introducirse con sigilo en sus valores.
Funcionó, pues es llamativa la discreción con la que cuenta la situación que trasladó a La Liga esta agradecida profesora de Educación Infantil y pedagoga que un buen día, de pequeña, conoció en un campo a un niño, Nacho, que “no hablaba, no se relacionaba”. Sin embargo, el elemento indispensable del fútbol armó un vínculo a partir de la “ternura”. Se aproximó poco a poco a él y derribó las barreras, ya que “un día me trajo la pelota y me la dejó”. Para ella, “una forma de expresión” de que había conectado con su deseo de integrarlo en la dinámica cotidiana de aquel equipo. Ahora sostiene, y argumenta tras formarse como educadora, que intuyó en él “una necesidad especial”, aunque evita concretar si se trataría de autismo o algún trastorno semejante.

Promoción
“Les gustó; de cerca de 4.000 mamás que concursaron, 90 ganaban la ecografía”, rememora Ainhoa Castelo, que fue una de las elegidas. Es más, se convirtió en una de las escasas seis designadas para “grabar la historia” y difundirla como material promocional del himno de LaLiga, #LatidosDelFuturo.


Ese paso les llevó a Madrid, “una sorpresa” cuando ya había alcanzado las 16 semanas de gestación: “Nos enteramos de que era niña, fue emocionante; grabaron un cachito del latido, me pareció impresionante”.


Para la ferrolana, que Lucas Vidal haya tirado de un sonido así de básico demuestra que los “latidos siempre estuvieron ahí”, que hacen palpitar una afición desde el primer día. De hecho, opina que el tema provocará que esos “bebés también estén ligados” al balompié casi sin querer.

Relación con el fútbol
Su ejemplo es el de un lazo muy estrecho, cuyo último eslabón viene simbolizado por su propia pareja, Alberto Martínez, árbitro y exentrenador.


Castelo es la cuota gallega de un himno que se compone de los extractos de esos sonidos de 90 mujeres en buena esperanza, tantas como años de historia acumula el campeonato de fútbol profesional español.


Cambiar de fecha sus pruebas médicas no era sencillo, así que el día de la presentación en Madrid coincidió con una de ellas y tuvo que seguirla a través de internet.

Solamente conocía una pequeña parte de la composición, escucharla al completo remató el cúmulo de emociones. Y consolidó un amor inmortal por el fútbol.

Comentarios