martes 20.08.2019

Varela alega que la renuncia a la cárcel se debe a no poder asumir la inversión necesaria

Proxecto Cárcere lamenta que se tengan que enterar de la situación por la prensa

La antigua cárcel abrió sus puertas reconvertida en espacio social el pasado verano | aec
La antigua cárcel abrió sus puertas reconvertida en espacio social el pasado verano | aec

Quedaron en comunicárselo oficialmente ayer, pero Proxecto Cárcere no recibió nada del Ayuntamiento sobre la renuncia al convenio de cesión con la SIEP (Sociedade de Infraestruturas e Equipamentos Penitenciarios), que los deja fuera de juego. Así que el colectivo que hasta diciembre se encargó de llenar de contenidos socioculturales la antigua prisión se enteró por la prensa de que abandonan el recinto porque las condiciones del contrato hasta ahora vigente impedían que el Ayuntamiento invirtiese lo necesario para ponerlo a punto y frenar su deterioro. Desde Regeneración Urbana, Xiao Varela apuntó que la decisión vino tomada después de que la SIEP desestimase las dos opciones que desde María Pita contemplaron como viables para poder invertir dinero en la cárcel y que pasaban por darles la titularidad del equipamiento a la espera del fallo judicial sobre la misma o la cesión indefinida de usos.

Sin embargo, avanzó que esto no significa que dejen aparcado el tema, sino que solicitarán una reunión “urxente” con Equipamentos Penitenciarios con el objetivo de llegar a un acuerdo que permita que la prisión sea “un espazo aberto á cidadanía”. El concejal recuerda que el convenio establecía un límite de presupuesto de 300.000 euros “insuficiente, a vista do grave deterioro do inmoble” y que como “o Concello, polo momento, non é o titular do cárcere, está imposibilitado legalmente para asumir o investimento”, pero sí para responsabilizarse de su conservación. Por eso, le reclaman alternativas para poder seguir recuperándolo.

Desde Proxecto Cárcere critican al Gobierno local por la desinformación a una asociación que lleva luchando por el espacio desde hace ocho años. De primeras, adelantan que al menos las noticias que les llegan no son definitivas e invitan a la esperanza.

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