martes 17.09.2019

Rivera busca reforzar su control en plena crisis de Cs con una ejecutiva ampliada y con más leales

 

Con la ampliación del órgano director quedarían arrinconadas las voces más críticas con el dirigente

 

Rivera busca reforzar su control en plena crisis de Cs con una ejecutiva ampliada 
y con más leales

Una vez que el líder de Cs, Albert Rivera, dio por cerrada la crisis interna provocada por el giro a la derecha del partido y su negativa a facilitar la investidura de Pedro Sánchez, ahora busca reforzar su control con una ejecutiva nacional ampliada, de hasta 50 miembros, y con más leales.

Por eso, de manera imprevista la dirección convocó un consejo general para el 29 de julio cuyo único punto del orden del día es la reforma de los estatutos para ampliar la ejecutiva hasta un máximo de cincuenta integrantes –ahora el tope está en cuarenta aunque en la actualidad la forman 34 personas–.

También se votará la reforma del reglamento del consejo general para que pueda ser convocado con una anticipación de una semana y no quince días como se estipula ahora.


La decisión de aumentar los integrantes de la ejecutiva nacional se explica, justificó el secretario general, José Manuel Villegas, por la necesidad de adaptar este órgano a la nueva realidad de crecimiento del partido naranja y al mayor poder territorial que han conseguido en las elecciones.


Otras fuentes de Cs señalaron que con esta dirección más numerosa lo que quiere Rivera es ofrecer una imagen de “mayor pluralidad y democracia interna, pero que nadie olvide que es él quien decide quien entra y quien sale de la dirección”.


En todo caso, al ampliar el número de miembros entrarían vicepresidentes autonómicos, presidentes de parlamentos regionales, alcaldes y nuevos diputados, dirigentes todos ellos de la confianza de la cúpula de Rivera, que es quien negoció directamente todos estos cargos.


Y de paso, quedarían además arrinconadas las voces críticas con la estrategia de pactos, aunque ya las discrepancias públicas bajaron mucho el tono después de la marcha del portavoz económico en el Congreso, Toni Roldán, y de la dimisión del eurodiputado Javier Nart como miembro de la ejecutiva.
Otro dirigente de peso que ha tirado la toalla fue el portavoz autonómico de Baleares, Xavier Pericay, y uno de los fundadores de Ciudadanos, que abandonó, según dijo, por falta de motivación para seguir adelante aparte de que no compartía la manera en qué se han gestionado las diferencias de criterio dentro del partido.


Los otros dos disidentes con la línea oficial, el eurodiputado y responsable económico, Luis Garicano, y el nuevo vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, prácticamente guardaron silencio desde entonces.

Y otro que guarda silencio es el portavoz de Hacienda, Francisco de la Torre, que lleva estos días reflexionando sobre su continuidad en Ciudadanos y aún no tomó una decisión sobre si seguirá o no en el partido.


En su caso, aseguraron fuentes de su entorno, el replanteamiento que se está haciendo de su futuro es por motivos personales que podrían tener relación con una remodelación dentro del equipo económico del grupo y no tanto por el veto a Sánchez.

Por ahora, ni dimitió ni puso su cargo a disposición del partido, afirmó el secretario general de Cs, José Manuel Villegas, que habló con él el viernes.
Tampoco están previstos ceses de ninguno de los 34 miembros actuales, aunque, de todas formas, si los hubiera no se tienen que votar en el consejo general, a diferencia de las nuevas incorporaciones, que sí tienen que pasar por este órgano.


Fue el caso de Marcos de Quinto, expresidente de Coca Cola y uno de las apuestas de Rivera para las generales, que fue también el último en sumarse a la ejecutiva nacional.

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