sábado 06.06.2020

El pacto con Bildu para derogar la reforma laboral abre una grieta en el Gobierno

Iglesias defiende una supresión completa, mientras que el PSOE afirma que será parcial
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los vicepresidentes primera, Carmen Calvo y segundo, Pablo Iglesias, durante el minuto de silencio por las víctimas en el Congreso de los Diputados  | ballesteros
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los vicepresidentes primera, Carmen Calvo y segundo, Pablo Iglesias, durante el minuto de silencio por las víctimas en el Congreso de los Diputados | ballesteros

El pacto que firmaron ayer los grupos parlamentarios del PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu abrió una grieta en el Gobierno de coalición al destaparse las diferencias sobre el alcance de la derogación de la reforma laboral.

El vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, destacó que la derogación será total, pues así consta en el acuerdo, algo que compartió  la responsable de la cartera de Igualdad, Irene Montero: “Lo firmado está firmado”, aseguró.

Pero el PSOE transmitió una idea diferente. Así, el titular de Transportes, José Luis Ábalos afirmó que la derogación será parcial, es decir, desaparecerán el despido por absentismo o determinadas limitaciones en los convenios colectivos.

A última hora de la mañana, la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, negó que hubiera ocultación de las negociaciones, incluso una rectificación posterior, y resaltó que lo que pretende el Gobierno es derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral, no derogarla entera.

Entre las declaraciones de Iglesias y Lastra se fueron sucediendo las críticas de la oposición, así como actuaciones de protesta.

Vox abandonó las sesiones de trabajo de la nueva Comisión del Congreso para la Reconstrucción y la portavoz del PP en el organismo, Ana Pastor, pidió que no haya más “pactos oscuros” como el de Bildu en este proceso de recuperación del país.

Más tarde el líder de los populares, Pablo Casado, advirtió de los riesgos que supondría terminar con el modelo laboral que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy, mientras Ciudadanos, uno de los artífices de que la quinta prórroga del estado de alarma fuera autorizada, reprochó el acuerdo sobre la reforma laboral porque “genera una incertidumbre inmensa” en los ciudadanos, especialmente en materia económica.

Además, como destacó el portavoz adjunto del partido en el Congreso, Edmundo Bal, pactar con una formación que “no ha condenado” el terrorismo de ETA resulta “una inmoralidad”.

Fuentes de la dirección nacional, sin embargo, señalaron su convencimiento de que la reforma no se derogará en los términos del pacto; se apoyan dichas fuentes en conversaciones que tuvieron el miércoles con interlocutores del Gobierno al respecto.

Las divergencias prosiguieron durante la jornada de ayer y destaparon una grieta en el Gobierno. Desde la aprobación del decreto del estado de alarma, el 14 de marzo, no se registraba un episodio de confrontación entre PSOE y Unidas Podemos.

En medio de todo este tráfico de declaraciones, irrumpió el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi. Durante una rueda de prensa aseguró que las “notas aclaratorias no alteran los acuerdos”. En una línea similar se expresó horas antes la portavoz en el Congreso, Mertxe Aizpurua, una de las firmantes. “Naturalmente que no es papel mojado”, subrayó.

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