jueves 02.07.2020

Las mascarillas serán obligatorias tras el estado de alarma y se multará a quien no las utilice

Sanidade sugiere al Gobierno “retrasar” la aprobación del decreto de nueva normalidad para verlo “con detalle”
Un grupo de personas pasea por un parque protegidas con mascarillas | aec
Un grupo de personas pasea por un parque protegidas con mascarillas | aec

Las mascarillas seguirán siendo obligatorias una vez finalizado el estado de alarma, según contempla el borrador del real decreto que tiene previsto aprobar el Gobierno el martes, y que incluirá sanciones de hasta cien euros para quien no cumpla esta obligación de llevar mascarilla en espacios cerrados.

El texto del borrador, regula la obligación del uso de mascarillas para personas de 6 años en adelante “en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público, siempre que no resulte posible garantizar el mantenimiento” de una distancia de seguridad.

Será obligatoria también en los medios de transporte públicos y privados complementarios de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, si los ocupantes de los vehículos de turismo no conviven en el mismo domicilio.

No se exigirá el uso de mascarilla a las personas con alguna enfermedad o dificultad respiratoria que agravarse por su utilización, ni a las que tengan alguna situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitársela o hagan inviable su utilización.

El borrador también declara el Covid-19 enfermedad de declaración obligatoria urgente, es decir, que habrá que “facilitar a la autoridad de salud pública competente todos los datos necesarios para el seguimiento y la vigilancia epidemiológica” del virus que se requieran, “en el formato adecuado y en el tiempo oportuno”.

Una obligación que afectará a todas las administraciones públicas y a todos los centros que dependan de ellas y su actividad “tenga implicaciones en la identificación, diagnóstico, seguimiento o manejo de los casos.

Los servicios de salud de las comunidades tendrán que garantizar, asimismo, en todos los niveles de la asistencia y, en especial, en la atención primaria, que “a todo caso sospechoso de Covid-19 se le realizará una prueba diagnóstica por PCR u otra técnica de diagnóstico molecular, tan pronto como sea posible desde el conocimiento de los síntomas”.

El borrador del real decreto establece además que el sistema sanitario deberá garantizar la capacidad para responder ante incrementos de la transmisión y el consiguiente aumento en el número de casos.

“Para ello debe disponer o tener acceso o capacidad de instalar en un plazo máximo de cinco días entre 1,5 y 2 camas de Cuidados Intensivos por cada 10.000 habitantes, y de entre 37 y 40 camas para enfermos agudos por cada 10.000 habitantes”, añade.

El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, sugirió al ministro de Sanidad, Salvador Illa, “la posibilidad de retrasar” la aprobación del real decreto-ley de la “nueva normalidad”. “Creo que es muy complejo y como nos tiene que regir durante muchos meses, creemos que tiene que tener un análisis con detalle”, explicó durante una entrevista a la Radio Galega.

En este sentido, el responsable de la sanidad gallega dijo que su equipo “está estudiando” el borrador del decreto que regirá el control de la pandemia una vez finalice el estado de alarma. “Tenemos hasta el final de esta noche para hacer alegaciones”, ha dicho.

Así, Vázquez Almuiña apuesta por “revisar” ciertos aspectos como que “no se habla de las obligaciones que tiene” una persona que da positivo en Covid-19: “Tiene que haber un aislamiento obligatorio. Entendemos que debería hacer, por lo menos, un recordatorio dentro del real decreto”.

Sin embargo, el conselleiro de Sanidade considera que se debería atrasar hasta el “final de la semana que viene o a la siguiente” esta aprobación en Consejo de Ministros.

Y es que, a su modo de ver, si está previsto que toda España esté en esa “nueva normalidad” a finales de junio, la población debe tener “claro” lo que tiene que hacer, para lo cual demanda que las normas sean “pocas” pero “muy claritas”.

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