sábado 23/1/21

Un informe de Salud aviva el debate sobre un posible aplazamiento del 14-F

La Generalitat sitúa el pico de presión en las UCI en vísperas de las elecciones autonómica

Un operario coloca las papeletas en una cabina electoral en el ayuntamiento de Barcelona | aec
Un operario coloca las papeletas en una cabina electoral en el ayuntamiento de Barcelona | aec

El Departamento de Salud de la Generalitat trasladó ayer a las fuerzas políticas con representación en el Parlament un informe en el que alerta de que el “pico de presión asistencial” en las UCI puede alcanzarse pocos días antes de las elecciones previstas para el 14 de febrero.

El informe, que Salud hizo público tras la reunión de la mesa de partidos catalanes, llega en pleno debate político sobre si hay que plantearse un aplazamiento de los comicios dada la evolución negativa de los datos epidemiológicos tras las fiestas navideñas.

Aún no hay pronunciamientos públicos del Govern en favor de un aplazamiento, pero el documento de Salud plantea dos escenarios posibles de evolución de la pandemia de Covid-19 antes del 14-F.

El primero prevé un pico de nuevos casos diarios de contagio en torno al 20 de enero, nueve días antes del inicio de la campaña electoral, con 4.500-5.000 casos por día laborable, mientras que el pico de ocupación de las UCI se situaría alrededor del 4 de febrero, a diez días de las elecciones, con unos 640 ingresados.

El segundo escenario, más pesimista, pronostica un pico de nuevos casos diarios –unos 6.000 al día– en torno al 20 de enero, con un pico de ocupación de las UCI alrededor del 10 de febrero, con 850 pacientes.

Inicio de la campaña

Por lo tanto, advierte el informe, “el pico epidémico se alcanzaría algunos días antes del inicio de la campaña electoral, mientras que el pico de presión asistencial en las UCI se alcanzaría pocos días antes de la celebración de los comicios”.

Además, añade, es “poco probable” que se puedan tomar “medidas que supongan una desescalada muy significativa con respecto a la situación actual” y, de hecho, “no se puede descartar una eventual aceleración de la velocidad de propagación de la pandemia en los próximos días/semanas” debido a las bajas temperaturas o a una eventual propagación de la variante británica del coronavirus.

Según los protocolos adoptados por el Govern, el 15 de enero deberá hacer una evaluación de los datos epidemiológicos para valorar si los comicios del 14-F pueden celebrarse con plenas garantías democráticas y sanitarias, con el 29 de enero como fecha definitiva para tomar una decisión sobre si deben o no aplazarse.

Desde la oposición, se exige a las fuerzas que integran el Govern que la decisión no se tome en función de sus intereses partidistas.

En caso de que el Govern opte por un aplazamiento, como hicieron el País Vasco y Galicia, la pasada primavera, la decisión puede ser motivo de controversia, ya que en este caso, además, se trata de unas elecciones convocadas automáticamente, tras la inhabilitación de Quim Torra como president.  

Fuentes de la Generalitat subrayan que la decisión atañe al Govern, aunque si la evolución de la pandemia aconsejara aplazar el 14-F se buscaría el consenso parlamentario.

Fuentes socialistas, en cambio, advierten de que las elecciones ya están convocadas para el 14-F y el Govern “no las puede desconvocar” por sí solo y sin aval judicial.

Por su lado, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, pidió a los partidos catalanes no aplazar las elecciones y apostó por “pasar página a la actual etapa de desgobierno”.

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