Lunes 22.04.2019

La Guardia Civil detalla una violencia del procés que preocupa a las defensas

Los abogados realizaron constantes advertencias a los agentes sobre el falso testimonio

 

Varios de los acusados siguen las declaraciones de los agentes desde el banquillo | efe
Varios de los acusados siguen las declaraciones de los agentes desde el banquillo | efe

Cuatro guardias civiles relataron ayer en el juicio del procés escenarios de violencia inspirados por la “rabia descontrolada” de la gente, entre los que incluyeron “agresiones” de Mossos, testimonios que pusieron nerviosas a las defensas, con constantes advertencias de falso testimonio de los agentes.


Tuvieron que pasar dieciocho días para escuchar a los primeros guardias civiles que actuaron sobre el terreno en los registros del 19 y 20 de septiembre así como en el 1-O, quienes hablaron de ataques, lluvia de golpes, amenazas de muerte, mordiscos, lanzamientos de sillas y botellas, riesgos de asaltos a edificios y vehículos, y agresiones por parte de los ciudadanos e incluso de algunos mossos, ante la mirada atónita de las defensas y acusados.


La tensión fue palpable cuando uno de los guardias civiles describió la “gravísima” violencia que se vivió en el registro de la Conselleria de Exteriores que, por momentos, dijo, superaba al relato policial de la de Economía, donde se produjo la multitudinaria concentración del 20-S.

Un capítulo de terror
Tal era el malestar de las defensas que solicitaron sin éxito al tribunal que se visionaran unos vídeos incorporados a la causa que detallan un panorama que nada tiene que ver con ese “capítulo de terror total” que, según el agente, le llegó a revelar el alto cargo del Govern detenido en el registro de Exteriores y que dejó “horrorizada y temblando” a la secretaria judicial.


Pero con las defensas rebajó el tono pues, pese a la gravedad de la situación que narró, no hubo heridos, ni daños a los coches, ni actos concretos de asalto. Tampoco hicieron uso de la fuerza, no tuvieron que sacar sus armas de manera disuasoria y aquella “lluvia de botellas”.


Quien no quebró su exposición fue otro agente que contó que el 1-O sufrieron agresiones y que se dieron enfrentamientos “propiciados” por los Mossos, hasta el punto de que uno llegó a decir que “solo” obedecía al mayor Josep Lluís Trapero.
Entre esos episodios, según enumeró, se encuentra un intento de sustracción de un arma y de atropello con una moto en Sant Esteve Sesrovires, patadas en la cabeza a agentes o el lanzamiento de una silla metálica contra un agente en Sant Joan de Vilatorrada, o de varias sillas de madera y una botella de cristal.


También se dio otro intento de atropello, añadió, en Castellbisbal, gente que se abalanzaba sobre la caravana de vehículos en Dosrius y en Sant Andreu de la Barca (donde un detenido mordió la mano a un agente), y en Sant Iscle de Vallalta la masa llegó a retirar el escudo, el casco y la defensa a un guardia civil.


Sin ofrecer tantos detalles, otro guardia civil dijo que el 20-S era “imposible acceder” con el detenido Josep Maria Jové, mano derecha de Oriol Junqueras, a la Conselleria de Economía para practicar el registro habida cuenta de las personas concentradas.

Y apuntando directamente a Jordi Sánchez, afirmó que cuando contactaron al exlíder de la ANC, este dijo que no permitiría que entrara “ningún vehículo de ninguna comitiva”. Esto ocurrió después de finalizar el registro en casa de Jové, con “300 o 400 personas” gritando en contra.

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