Miércoles 22.05.2019

Casado y Rivera se enzarzan en la pugna por encabezar el bloque de derechas

 

Los líderes del PP y Cs situaron en la diana de nuevo a Sánchez ante un Pablo Iglesias en segundo plano

 

Era el segundo “round” tan solo 24 horas después y ello se reflejó perfectamente en el duro inicio que solo diez minutos después de empezar el debate llevó al primer rifirrafe. Los cuatro candidatos a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos) se reunieron ayer en Atresmedia para protagonizar el segundo debate electoral con Cataluña como principal protagonista y los pactos como secundarios de lujos. Precisamente estos temas, junto con la política económica, mostraron algo nuevo con respecto al primer debate: Casado y Rivera levantaron la voz y se atacaron en dura pugna por ejercer el liderazgo de la derecha.


Cataluña fue la primera chispa que encendió a los candidatos. Así, tras una ronda inicial, Sánchez se desmarcaba en el inicio del bloque sobre empleo para llamar “mentirosos” a Rivera y Casado. “Las mentiras vuelan. Quiero dejar claro que yo no he pactado con los independentistas. Es falso. No es no y nunca es nunca, señalaba el socialista, a lo que Casado replicaba asegurando que hasta la compañera de Sánchez, Susana Díaz, le señalaba a él como mentiroso. “No mientas, cariño, le dijo al señor Sánchez.


Mientras Iglesias intentaba rebajar los ánimos, Rivera se introducía en el choque para regalarle, con motivo de San Jordi, un libro que, según aseguraba, el candidato a la reelección no había leído, su tesis doctoral. Pedro Sánchez reaccionaba regalándole, a su vez, el de Sánchez Dragó y Santiago Abascal (Vox).

Pactos
Sánchez cerró la puerta a los pactos con Cs, al por plantear “un cordón sanitario” al PSOE, mientras que Rivera aseguraba que lo que pretende es un “gobierno constitucionalista, liberal y centrista” y Casado se desmarcaba señalando que el PP era al que no le preguntaban por pactos porque era el único de los presentes que no había pactado con Sánchez.


Recuperado el debate sobre empleo, el secretario general del PSOE lanzaba un compromiso con los autónomos para que paguen por sus ingresos, mientras que Iglesias apelaba a terminar con la temporalidad resultado “de dos reformas laborales, la del PSOE y la del PP”, subir el salario mínimo y acabar con la brecha salarial. “Los contratos de este país, la mayoría, son basura y el señor Sánchez es la máquina de paro”, apostó Rivera, quien puso sobre la mesa el contrato único y Casado se comprometía a crear dos millones de puestos de trabajo con una rebaja de los impuestos. 


Los líderes de PP y de Ciudadanos, Albert Rivera, se enzarzaron entonces por los impuestos y las pensiones que fue aprovechado por Pedro Sánchez para advertir de que ya están “con las primarias de la derecha, a ver quién dice la mayor barbaridad”.


Si en el debate de  RTVE Casado evitó confrontar con Rivera, ayer no dejó de replicar a las críticas del presidente de la formación naranja, que se erigió en el “presidente de las familias”. Las pensiones también enfrentaban a Iglesias y Sánchez, en el otro bando cuando el primero acusaba al segundo de no cumplir el compromiso adquirido con Podemos de fijar la actualización a la subida del IPRC. “Hay que ser realistas señor Iglesias, tenemos un alto défici”, le espetó el socialista.


La siguiente etapa del debate, sobre los impuestos, se abrió con un Sánchez que puso sobre la mesa que el debate no está en “subir o bajar, sino a quien”. Rivera respondió planteando que en sus primeros cien días al frente de un supuesto Gobierno eliminaría la tasa de sucesiones, mientras Casado también apelaba a la bajada impositiva. Las medidas de Unidas Podemos –entre otras, la fiscalización mayor de los bancos, a los que acusó de deber 60.000 millones de euros a los ciudadanos– llevaron a un nuevo choque entre el líder morado y el naranja, quien interrumpía de forma constante. “Es usted un maleducado y un impertinente, se lo digo con todo el cariño”, le espetó Iglesias –que en la mayoría de embates fue quedando en un segundo plano– a Rivera. 

Política social
En lo referente a la política social Casado volvió a situar la legislación del aborto en el debate, asegurando que “hay que ayudar a que no sea por un tema de precariedad económica”, a lo que Rivera le respondía que a los conservadores les cuesta “avanzar” y apostaba también por regular la eutanasia porque “el dolor y la caridad no entienden de ideologías” invitando al PP a rectificar. Sin embargo, Sánchez se desmarcaba denunciando las listas negras que se están creando en Andalucía con respecto a las personas que trabajan en el ámbito de la violencia de género y culpaba de ello a la ultraderecha y, como cooperador, a Rivera para, a continuación sacar pecho con el feminismo: “Este Gobierno tiene potestada para hablar de feminismo por todo lo que hemos hecho”,  dijo, una circunstancia que le afeó Iglesias: “En nombre del movimiento feminista no puede hablar ningún partido”. 

Para cerrar la política social, la inmigración situó a Unidos Podemos a favor del fin de las concertinas y al PP culpando al PSOE de la actual crisis migratoria. “La migración no llegó con este Gobierno”, replicó Sánchez, quien criticó que los populares estaban alertados desde 2015 y no hicieron nada. Por su parte, Rivera apeló regular la inmigración tras señalar que “el mayor aliado de la xenofobia es el buenismo”. y abrió las puertas a los inmigrantes latinoamericanos. 

“Un silencio no es un sí”, proclamó Casado en el primer turno sobre violencia machista, en clara referencia a las polémicas declaraciones de su compañera Cayetana Álvarez de Toledo. Sánchez, tras afearle que vincule el maltrato a la falta de medios económicos, el socialista volvió a sacar a colación las presuntas listas negras de Andalucía. Sin embargo, el mayor embate lo protagonizaron Iglesias y Casado, cuando el líder morado le señaló al respecto de la violencia machista y el pacto con la ultraderecha y el popular le dijo que no lo toleraría. A continuación, la educación dejó el primer acuerdo de los candidatos: hay demasiados cambios normativos. 

Gurtel y ERE
“Cualquiera que haga algo mal en mi partido se irá a la calle”, certificó Casado para iniciar el debate sobre regeneración democrática, mientras Iglesias  volvió a sacar a relucir las “cloacas del Estado”. A su lado, Rivera sacó a relucir los ERE y Sánchez la “Gurtel”.


El cierre llegó de la mano de Cataluña y las posibles alianzas. Iglesias se mostraba tibio al remitirse al derecho a decidir y sacaba el látigo hacia Casado y Rivera: “Hay quienes se envuelven en la bandera española pero no les gusta España y no aceptan la España diversa que no es la que ellos nos quieren imponer”. La respuesta llegaba del popular, quien arremetía contra Sánchez, al que señalaba como el “candidato favorito de los enemigos de España”, una acusación a la que se sumó Rivera diciendo que “pactó con los que quieren liquidar España” y que es “rehén de los soberanistas”. Sánchez, sin mojarse en cuanto a las medidas y apelando a “no fracturar” se intentó defender entre las interrupciones de Casado, que ayer tomó el relevo de Rivera en el ataque catalán.

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