miércoles 5/8/20

El Spar Girona devuelve a Álex de la Vega a la elite nacional

El preparador físico hará frente a dos competiciones esta campaña
Álex de la Vega, en su presentación como preparador físico de la escuadra gerundense  | SG
Álex de la Vega, en su presentación como preparador físico de la escuadra gerundense | SG

Casi sin buscarlo, Álex de la Vega (Ferrol, 1985) ha encontrado en el Spar Girona un escenario inmejorable en el que  reengancharse al baloncesto femenino de alto nivel. En la localidad catalana vive con su novia desde hace año y medio, tras algún tiempo de relación a distancia, así que el fichaje del preparador físico de la ciudad naval –profesional del sector gracias a su trabajo en la empresa Ezen– se produjo de una manera casi natural. La jugadora viguesa María Pérez Araújo, con la que coincidió en Ferrol y que ahora forma parte del cuadro catalán, le pidió que la entrenase durante cuatro semanas y el director deportivo de la entidad gerundense, Xavi Fernández, le propuso una vinculación que, una vez que la situación sanitaria fue mejorando, se hizo realidad.

Álex de la Vega sigue de esta forma metido en el mundo del baloncesto, un deporte que empezó a practicar desde los cuatro años y al que está enganchado. Tanto, que la pasada temporada, tras su paso en la 18/19, junto a Lino López, por el Perfumerías Avenida de Salamanca y después de cambiar de localidad de residencia con la campaña ya empezada, sació sus ansias retomando su faceta de jugador en el CEB Girona de la Copa Catalunya, la categoría inmediatamente inferior a la Liga EBA.

Importancia
Ahora, en uno de los principales trasatlánticos femeninos del baloncesto español, De la Vega reconoce estar en un club tan profesional como es el Spar Girona le va a facilitar las cosas. “Hay más recursos humanos y materiales y el trabajo es más fácil”, apunta. Así que de cara a una temporada en la que el equipo catalán tendrá que atender tanto a la competición doméstica como a la Euroliga, el preparador avanza que “tenemos que estar muy pendientes de la recuperación de las jugadoras, porque el control de las cargas hay que hacerlo al milímetro y hay poco margen para el error”.

Será su segundo asalto en un equipo que tiene dos frentes abiertos –hace un par de temporadas ya lo vivió en el Perfumerías Avenida– y esa experiencia le permite recordar que “los viajes son terroríficos, porque en ellos pierdes tres días sin poder meter carga de trabajo”. Y eso implica una mayor calidad profesional de las jugadoras. “Su cuerpo es su herramienta de trabajo y tienen que cuidarla al máximo. Todas saben de qué va esto de la doble competición”, dice.

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