Sábado 19.01.2019

“No soy el salvador de la patria, quiero hacer un buen grupo”

Diez años pueden dar para mucho, o para un poco menos, pero siempre para algo. Para irte y para volver, para poder ver los cambios que se producen a tu alrededor y también en ti mismo.

El brasileño ya entrenó en la tarde de ayer con sus compañeros | j. meis
El brasileño ya entrenó en la tarde de ayer con sus compañeros | j. meis

Precisamente, ha pasado casi una década –finales del 2009– desde que el brasileño Saulo Costa cruzase por primera vez el charco para recalar en un Aldebarán por aquel entonces militante en Primera Nacional, y con Manolo Seco al timón y Eloy Mahía en el banquillo. 

Entonces, con 21 años, Costa plantó sus primeras semillas en San Sadurniño y, ahora, con 30, y con unas raíces en este concello que le hacen volver en cuanto quiere y tiene ocasión, el sudamericano regresa tras, de nuevo, un largo viaje –llega de Bali– y, una vez más, cambiando temperaturas cálidas por el “fresco” invierno local. “¿Está frío?”. Es una de las cosas que pregunta desde Madrid, en donde hizo escala y parada –”aprovecho para ver a unos amigos, comer y descansar”, comenta– tras casi dos días de viaje, y pocas horas antes de subir al avión que lo traerá de nuevo a “casa”. 

¿Es consciente de la ilusión y esperanza con la que le esperan en San Sadurniño?

Bueno, algo sí, no sé si del todo, por algunas personas, de la directiva, jugadores y de la ciudad. Lo que sí es que soy consciente de la conexión que tengo con ellos. Tengo ganas de llegar –lo hizo en la mañana de ayer–, de estar ahí un tiempo. No soy tampoco el salvador de la patria, quiero estar bien y hacer un buen trabajo de grupo. Porque el equipo tiene un buen grupo, creo que más que jugadores individuales hace falta más grupo, para que salgan resultados. Esa es mi consciencia, con la que voy ahora. Tampoco voy para que el equipo salga de donde está... evidentemente ¡ojalá no descienda!. Las personas tienen esperanzas porque cada vez que volví a “Sansa” tuvimos buenos resultados y no solamente porque regresé yo, sino porque trabajamos todos muy bien juntos. 

No sé como vamos a afrontar ahora la segunda vuelta, no sé como estarán los jugadores mentalmente, porque vienen de una racha al principio buena y luego al final con muchas bajas. Yo tengo la esperanza de que vamos a trabajar y entrenar bien, y en los partidos dar el cien por cien. Más que buenos jugadores, hacen falta jugadores que entiendan mejor a sus compañeros, que puedan trabajar bien en grupo. Yo creo que ese es uno de los secretos de “Sansa”, porque no tiene jugadores espectaculares pero tiene equipo. 

Y en ese aspecto de crear “piña”, usted se presenta como una pieza clave, ¿no cree?

Me gusta mucho el tema del grupo, me gusta entender a las personas y a ellas dentro de este, y el voleibol me ayudó desde pequeño para eso. Aprendí a entenderme mejor, a entender a mis compañeros, más que a ser un jugador espectacular. Mantener el grupo bien, con una mente positiva y motivada, la verdad es que es una de las cosas que más me gusta. En un futuro quizá sea entrenador también...

Llega en un momento en que, precisamente eso, parece que hace mucha falta. ¿Estuvo siguiendo al equipo durante estos meses? 

Sí, estuve acompañándolos en todos los partidos, miraba las estadísticas, los vídeos, hablaba con los jugadores... siempre he acompañado a “Sansa” en casa partido, en cada situación. He visto como las cosas empezaron bien y como fueron cambiando de rumbo y, bueno, en una competición de este nivel es normal que pasen estas cosas y hay que ser realistas, con el presupuesto más bajo que tenemos, con situaciones también muy diversas, es complicado que lleguen los resultados. Hay que hacer cambios mínimos en el colectivo para que tengamos mejores resultados.

Mentalmente los próximos partidos –Soria y Barcelona–, serán muy importantes. ¿Cómo los ve?

Sí, vi los resultados, y creo que el equipo puede mejorarlos, si mentalmente está bien, si no están “rayados” de que si se va uno, que el balón está mal, que los entrenamientos están mal, cosas pequeñas... vamos a tener buenos resultados. Pero si están con la cabeza en otra parte, y no en el partido, si se enfocan en estas cositas, vamos a tener resultados malos. Hay posibilidades de ganar a estos equipos por 3-1, o puedes ganar 3-0. Si cumplimos a rajatabla se pueden ver buenos resultados. 

Tengo que estar con el equipo para ver lo que está pasando, también tengo que entender que ellos tienen que adaptarse a mí y yo a ellos y que pueda fluir, ese es mi punto de vista desde fuera. Pero ahora que estoy llegando podré ver lo que está pasando y analizar las cosas con más claridad. Y puedo jugar también, que me encanta. Después de tantos años de llegar a “Sansa”, poder jugar en Primera...

¿Se imaginaba poder estar con el Intasa en Superliga?

No tenia ni idea de que iba a volver a jugar con ellos, la verdad. Me apetecía jugar en España un tiempo y me cuadró bien con el trabajo que estoy haciendo en Bali y en Italia. Y yo encantado de regresar, porque hay jugadores que hacía tiempo que no veía, jugar a un nivel alto, entrenar cada día y estar en un pueblo que me gusta estar. Me hace mucha ilusión.

Ya se lo dije en alguna otra ocasión, pero parece que usted y San Sadurniño están predestinados...

Tengo una conexión muy buena con “Sansa” y con personas que viven allí. Fue el primer pueblo al que llegué desde Brasil, tú lo sabes, que me hiciste la primera entrevista hace diez años atrás. Me encantaría tener casa y en un futuro construir algo, me encantaría vivir y pasar una época de mi vida allí. Es un lugar donde puedo estar bien mentalmente, puedo recuperarme de cosas espirituales al estar en un pueblo tranquilo. 

Es bueno tener esas conexiones. Yo creo que mucha gente las tiene en diferentes ámbitos, yo las tengo con San Sadurniño, creo que es un regalo de Dios para mí y tengo que aprovecharlo. Es como un refugio para mí, hace parte de mi historia, cómo lo explico... pocos entienden lo que siento por “Sansa”. Es como si fuese mi casa.

Comentarios