• Miércoles, 15 de Agosto de 2018

“Me hubiese gustado jugar la final contra Alemania”

Todavía recuperándose de un duro Campeonato del Mundo y tras un largo viaje desde Canadá, con llegada a casa en la noche del martes, Adrián Hermida quiso, más que celebrar su reciente medalla de bronce

“Me hubiese gustado jugar la final contra Alemania”

Todavía recuperándose de un duro Campeonato del Mundo y tras un largo viaje desde Canadá, con llegada a casa en la noche del martes, Adrián Hermida quiso, más que celebrar su reciente medalla de bronce en esta prueba, ponerse al día con sus amigos en cuanto tuvo ocasión. Y así lo hizo tras un merecido descanso.
El meta local fue uno de los tres jugadores de la se­lección española absoluta de kayak polo que regresaron a casa tras la consecución de un nuevo podio internacional, mientras que sus compañeros aprovecharon la disputa del Mundial en tierras de Ontario para disfrutar de unos días de vacaciones en tierras de Norteamérica. Hermida, sin embargo, optó por regresar a Valdoviño, debido principalmente a la lesión que sufrió en una mano durante el último duelo de la segunda fase de grupos, el que el combinado nacional disputó ante Francia por la primera plaza del cuadro. Y que ganó.

Lesión
“Con lo de la mano, la verdad tampoco me pedía el cuerpo quedarme por allí”, comentaba el valdoviñés pocas horas después de regresar de Canadá, “vine para aquí para descansar y ver si me recupero pronto –hoy acudirá a realizarse una radiografía para un diagnóstico más preciso de su lesión– y si puedo llegar al Campeonato de Europa por clubes con el Retiro –a disputarse en un mes–. Y con eso me conformo, serían suficientes vacaciones”, aña­de el portero local.
Un pormenor, el de su mano, que no le impidió en principio seguir jugando con sus compañeros. “Íbamos ganando 3-2 y me lesioné. Tuve que jugar con la mano así la segunda parte al ser oficialmente el único portero... con un hueso ­desencajado”, narra Hermida, “en semifinales, contra Alemania, y después de que el fisio me colocase el hueso, y todavía con la mano muy inflamada, me dijo que era mi decisión si jugaba o no. Y yo, que soy así, dije que sí que jugaba”, confesaba el kayakista local. Sin embargo, su empuje por seguir ayudando a sus compañeros no le acompañó en el estanque –”casi no podía remar ni atacar y solo salí para estar de portero”– ante una formación alemana a la que no duda en demostrar su admiración y en felicitar por su más que merecido título.
“El partido lo mereció ganar, y nunca sabremos lo que hubiese pasado sin mi lesión. Para mí ellos eran el mejor equipo, el que más se merecía ganar –el Mundial– tanto deportiva como personalmente. Po­co antes de su inicio se les murió un compañero y creo que todo el mundo en el kayak polo quería que ganasen. Me alegro mucho por ellos”, confiesa un Hermida que posteriormente ya no pudo hacer frente al duelo por el bronce ante los galos
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Grandes
Un sincero reconocimiento que se mezcla con un cierto sabor agridulce, ya que, personalmente, al de Valdoviño le hubiese gustado afrontar la final, precisamente, con el combinado germano, en lugar de en la ronda de semifinales.
“Prefería a Italia en semis... y nos tuvimos que enfrentar a Alemania. Y Alemania siempre es complicada”, analizaba el de Valdoviño, “pero estamos contentos, dentro de lo malo el bronce no está mal. Tenemos el puesto que nos merecemos, porque Italia y Alemania este año están más fuertes que nosotros y hay que reconocérselo”. Un “big four” conformado por estas escuadras, junto con Francia y la propia España, que han protagonizado las fases finales de las citas continentales y mundiales, al menos desde que Hermida entró en el equipo absoluto hace tres años. Por lo que el de Valdoviño todavía tiene tiempo de tomarse la revancha ante sus “verdugos”, ya que “espero que aún me queden unos añitos más jugando”, comenta entre risas.
Unas temporadas que seguirá compartiendo, en muchos casos, con los que ahora son sus compañeros de selección. Un equipo de oro en la historia del kayak polo nacional y en el que él y Alejandro Valls son los más jóvenes –23 años–. “Somos una pequeña familia, nos llevamos muy bien. Más que una selección es otro club, es un ambiente muy familiar, muy a gusto”, confiesa el canterano del Copacabana Ferrol.
“Irme con ellos a un torneo es como irme de vacaciones básicamente, con la diferencia de que jugamos y ganamos cosas. Si perdemos nos apoyamos todos, si ganamos lo celebramos. Y lo celebramos bien”. l