martes 31.03.2020

Cuando la mayoría de edad también llega en la pista

Henar Mariño Canterana del Baxi Ferrol
Henar Mariño, en
el centro de la
imagen, con el
número 9 | M.C.
Henar Mariño, en el centro de la imagen, con el número 9 | M.C.

Primero fue Sonia Bra y ahora Henar Mariño. En apenas cinco meses, el Baxi Ferrol ha dado la alternativa en el primer equipo a dos de las integrantes más prometedoras de su cantera. Y es que, aunque competir al máximo nivel no siempre es compatible con la proyección de las más jóvenes de la entidad, el cuadro ferrolano quiere invertir poco a poco esa tendencia y demostrar a sus jóvenes baloncestistas que con trabajo y esfuerzo pueden llegar a codearse con la elite.

Con la mayoría de edad recién alcanzada (Ferrol, 18 de febrero de 2002), la noticia de que ante el Cortegada debutaría con el primer equipo fue un gran regalo de cumpleaños para una Henar Mariño que vivió los días previos al encuentros con “nervios” pero también “mucha ilusión”. Al principio de la temporada desde el club ya le habían advertido que si las lesiones mermaban al primer equipo, era probable que tuviese que entrenar con ellas, “pero no me esperaba que me llamasen para debutar en un partido”.

Templó los nervios durante el calentamiento, “porque sabía que no tenía ninguna responsabilidad”, pero en el momento de pedir el cambio las dudas la asaltaron: “¿y si lo hago mal?”. Repartidos en dos fases del partido, Henar Mariño acumuló más de seis minutos sobre la cancha en los que se llevó una de las grandes ovaciones de la mañana por parte de un público satisfecho de ver cómo, aunque de forma todavía testimonial, las jugadoras de Ferrol tienen un hueco en el equipo.

Formada en las categorías de base del Mercedaria, donde estudiaba, la joven pasó por el Costa Ártabra antes de recalar en el Baxi Ferrol. Una trayectoria deportiva plagada de esfuerzo y de la que, en un momento tan importante de su incipiente carrera, rescata a muchos protagonistas. Nombres como el de Sam Penín y Rocío, del cuadro ártabro, o el de Carlos Vila, del Mercedarias, salen a relucir en la conversación al hacer memoria de su pasado. También el de algún amigo, “que hace varios años me dijo que algún día lo conseguiría si seguía trabajando y que me lo merecía mucho” y, evidentemente, imposible obviar el respaldo de su familia.

Consejos

Henar Mariño viene de una familia con tradición deportiva. Su padre, Alejandro Mariño, “Pazolo”, forma parte de la historia viva del Racing de Ferrol. Él, del que confiesa que ha sido “un gran ejemplo para mí siempre”, también le ha dado muchos buenos consejos: “Me dijo que disfrutase, que aprenda de las jugadoras que tengo al lado y que, sobre todo, me atreva, que sea yo misma jugando”.

Y eso es lo que intentó en un partido que no se le olvidará fácilmente y en el que se sintió especialmente arropada por el resto de jugadoras. Tener a Patri Cabrera y a Sonia Bra –su entrenadora y compañera, respectivamente, en el equipo de autonómica– entre ellas fue de gran ayuda pero, en general, “aunque al principio impone todo un poco, las jugadoras son muy majas y risueñas. Me acogieron muy bien”.

Henar Mariño ha cumplido uno de sus grandes sueños deportivos y prefiere no pensar mucho en el futuro más allá de seguir trabajando día a día y ayudando en lo que pueda al club. Y todo ello sin descuidar su faceta académica, en la que cursa con éxito segundo de Bachillerato –“a veces es agobiante, pero la clave es querer, si te organizas puedes sacar las notas que quieras y compaginar todas las actividades, no solo el deporte”, reconoce–. Pero si algo tiene claro es que “mi idea es compaginar la Universidad con el baloncesto. Vaya donde me vaya no quiero dejar de jugar”

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