• Miércoles, 23 de Mayo de 2018

A dar un paso al frente

En tres meses y medio arrancará el periodo clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y si España quiere optar a una tercera plaza en la prueba de triatlón femenina tiene que echar el resto para conseguirla.

A dar un paso al frente
Inés Santiago pasó las últimas semanas en Pulpi apurando la recta final de su puesta a punto antes del inicio de la temporada  | I. S.
Inés Santiago pasó las últimas semanas en Pulpi apurando la recta final de su puesta a punto antes del inicio de la temporada | I. S.

En tres meses y medio arrancará el periodo clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y si España quiere optar a una tercera plaza en la prueba de triatlón femenina tiene que echar el resto para conseguirla. A expensas de que Miriam Casillas se ponga de nuevo al día después de dejar atrás todos sus problemas físicos, Carolina Routier y Anna Godoy parecen arrancar la campaña como primeras espadas del combinado nacional. Sin embargo, si con algo cuenta la Federación Española es con balas en la recámara para opositar a esa tercera vacante.
Un arsenal que viste, en su mayoría, el malliot azul y blanco del Triatlón Ferrol: la propia Casillas, Tamara Gómez, Carmen Gómez y, sobre todo, dos ferrolanas que acumulan méritos para tenerlas muy en cuenta entre la elite, Inés Santiago y Camila Alonso.
La primera de ellas cuenta ya los días para vestirse de corto en la Copa de Europa de Gran Canaria, la primera de las grandes citas que tiene marcada en su calendario. A poco más de un mes para ese estreno apura su puesta a punto en el Centro de Alto Rendimiento en Madrid. Atrás quedan cientos de kilómetros en las piernas en un invierno que, ajena a cualquier tipo de dolencia física, ha podido exprimir al máximo. “Estoy contenta, porque le he sacado el máximo partido”, reconoce al evaluar esa preparación de los últimos meses.

Trabajo
Un entrenamiento muy similar al de las últimas campañas, “duro pero controlado”, en el que, eso sí, el volumen de kilómetros ha aumentado en vistas a que esta campaña, en la que va a competir más en categoría elite –a pesar de ser todavía sub 23–, va a lidiar con distancias olímpicas en la mayor parte de las pruebas.
Ese es, sin duda, su gran reto para la temporada que está casi en marcha. Porque en el 2017 logró meter la cabeza, competir a mejor nivel en el contexto internacional y hacerse un hueco en la selección española. Pero ahora toca mantenerse, “que es lo difícil”, porque nunca sabes cómo va a responder tu cuerpo. Yo intento ser optimista y pienso que si hice lo más difícil, que era estar delante cuando tenía menos nivel y experiencia; ahora, con lo que he aprendido, puedo tratar de mantenerme y mejorar”.
Desde que llegó a Madrid, se ha sentido muy arropada por los técnicos de la Federación Española. Esa confianza se plasmó en una cada vez más notoria presencia en competiciones internacionales como integrante de la selección. Primero en categorías de base y, ya en el pasado ejercicio, a nivel elite. A potenciar esa proyección internacional se ha dedicado parte de la programación de una campaña en la que “quieren que evolucione y sea una fija de la selección. Ellos tienen mucha confianza en mí”. Sentencia con modestia en la voz. Y es que, a pesar de todos los logros que ha ido alcanzando en los últimos años, Inés Santiago sigue sin acabar de creerse todo lo que le está pasando. “A veces escucho a mis entrenadores y me pregunto cómo gente que sabe tanto puede decir esas cosas de mí”, reconoce, “la verdad es que creo que yo soy la primera que tiene que ganar confianza en mí misma, creérmelo. Si ellos confían tanto en mí es porque puedo hacerlo”.