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Una nueva construcción saca a la luz los restos de otra de la época romana

Imagen a vista de pájaro de la excavación realizada hace unos meses por Francisco Herves Raigoso y su equipo | cedida

El arqueólogo Federico Maciñeira (Mañón, 1870-Ortigueira, 1943) había documentado ya, a principios del siglo XX, los restos de una antigua factoría romana de salazón en la parroquia de Espasante –Ortigueira–, unos vestigios que vieron ahora la luz –el pasado mes de mayo– con la nueva excavación acometida por Francisco Herves Raigosa y su equipo.


Los trabajos comenzaron a raíz de la pretensión de construir una nueva vivienda en una parcela de la calle Miramar, para lo que era necesaria una valoración arqueológica previa–encargada por Patrimonio– por la posibilidad de que hubiese rastros en la zona de dicha fábrica.


La intervención de Herves permitió encontrar, “en buen estado de conservación, a nivel constructivo”, cuatro de las diez piletas a las que hizo referencia Maciñeira, así como parte del patio.


“La Xunta de Galicia decidió hacer un chequeo valorativo a ver si encontrábamos restos en el solar. Cuando hice los sondeos, en una esquina, encontramos cuatro piletas de salazón, que tras los procesos de verificación, vimos que formaban parte de las que se habían descubierto a principios del siglo XX”, explica Herves.


Los trabajos se centraron también en delimitar el espacio que había ocupado la factoría. “Aparte de los estanques, tenía una serie de muros exteriores alrededor del edificio. Definimos eso e identificamos la procedencia de los materiales, que provenían de una peña cercana a la playa”, apunta el arqueólogo.


Una vez recuperada toda la información sobre las piletas –una de ellas en bastante buen estado de conservación, apunta el experto, pese a haber sido reutilizada posteriormente por otra fábrica de salazón situada en la zona– se procedió a realizar trabajos de protección con material geotextil y a su posterior tapado, con el objetivo de conservarlas. “Sabemos exactamente en qué punto están, a la espera de que en un futuro se pueda acometer un proyecto para su recuperación”, añade Herves. “Están pegadas al paseo marítimo y la afluencia de gente que quería verlas era grande. El revestimiento que tienen las piletas es de un tipo de gravilla muy fina que, en cuanto la gente empezaba a tocarlas, se caía”.

 

 

 

 

Más instalaciones


El arqueólogo apunta a que posiblemente existan más instalaciones en la zona. “Cuando se hizo el paseo marítimo, por fuerza, tuvieron que encontrarlas, pero los operarios de la empresa constructora no las identificaron”, explica. “Federico Maciñeira las descubrió gracias a una galerna que hubo, que retiró toda la arena de la playa, y dejó al aire libre más estructuras de las que él había excavado”, añade.


Para Herves, lo ideal sería que las administraciones –Concello, Xunta– realizasen un proyecto de prospección más allá de la zona en donde han aparecido las piletas. “Posiblemente haya más estanques de salazón. Una de ellas es de las más grandes que yo he visto en Galicia”, comenta el arqueólogo. “Viendo el número que hay (...) posiblemente haya también salinas, ya que sería una tontería traerla [la sal] desde muchos kilómetros teniendo las condiciones idóneas en la zona para obtenerla”, argumenta.


El experto expone que las villas romanas poseían una parte residencial y otra de producción, independientemente de si se trata de una de tipo rústico o como esta, dedicada a la explotación de los recursos marinos.


“Podríamos enlazar estas apariciones con el castro de Espasante [Punta dos Prados]”, sostiene Herves. “Sería fácil de recuperar y supondría un atractivo más para la zona”, añade, destacando el potencial y el valor de los vestigios encontrados. 

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