domingo 25.08.2019

El monasterio de Montefaro da a conocer su legado

La empresa Obras Gallaecia y el arquitecto que dirigió la rehabilitación del cabildo ofrecieron ayer una visita guiada en la que participaron miembros de la Asociación de Amigos del Monasterio de Santa Catalina e interesados

Un momento de la visita de ayer | daniel alexandre
Un momento de la visita de ayer | daniel alexandre

Cerca de medio centenar de personas participaron ayer en la visita guiada que la empresa Obras Gallaecia, encargada de la restauración del cabildo del monasterio de Santa Catalina de Montefaro (Ares), organizó para dar a conocer los trabajos que permitieron recuperar este espacio como Centro de Interpretación. La cita, en la que estuvieron invitados los miembros de la asociación de amigos del cenobio, contó con un maestro de ceremonias de excepción, el arquitecto que dirigió los trabajos, Mario Crecente.  

“Estas obras estaban recogidas en el plan director del monasterio de 2007 que establecía la recuperación de los accesos al mismo ya la iglesia, volviendo a su configuración original”, explicó Crecente. Y es que el objetivo principal de la intervención era permitir la comprensión de la iglesia desde su origen gótico, eliminando los vestigios de la reforma militar que sufrió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Entre otros elementos se actuó sobre la fachada gótica, se recreó la bóveda de crucería y se recuperó la puerta original de la iglesia y la ventana del coro, entre otros elementos. “También aplicamos un tratamiento contra los insectos xilófagos en el retablo para ver si podemos frenar y eliminar su proliferación”, indicó.

La intervención, financiada por la dirección xeral de Patrimonio, dependiente de la Consellería de Cultura e Turismo –más de 120.000 euros–, también incluyó la creación de una página web del monasterio y un folleto explicativo de las obras y el cenobio del que se hizo entrega a los participantes en la jornada de ayer.

Entre los próximos proyectos a acometer, Mario Crecente enumera la reparación de la cubierta de la cocina, la recuperación del retablo o el arreglo del desplome de la planta alta del claustro, “unas obras con una especial complejidad porque es una zona que sufrió una intensa militarización”, destacó el arquitecto.

“Este monasterio precisa de mucha intervención pero cuenta con una bendición que es la asociación que tiene, que vela por su conservación”, alabó Crecente quién también acompañó a los participantes al castillo de San Antón, en A Coruña, donde se guardan parte de las obras de arte del cenobio trasladas con motivo de la Desamortización en el siglo XVIII.

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