Opinión Viernes 14 de Noviembre de 2008


VAMOS DEJANDO DE SER INVISIBLES

VIRGINIA SALVO DEL CANTO

Entre las mujeres, colectivos feministas o aquellas que se dedican a estudiar la situación de las mujeres se habla de la invisibilidad de la misma en nuestra sociedad. Somos transparentes: estamos y no se nos ve. Poco a poco, afortunadamente, las cosas van cambiando. Tampoco está la situación como para lanzar las campanas al vuelo, pero algo se ha avanzado y justo es reconocerlo, al menos aquí en nuestra ciudad.

En Ferrol, desde luego, podemos estar orgullosas. Tenemos un espacio propio, un espacio digno, céntrico y luminoso donde nos podremos reunir. Gracias a las mujeres concejalas -ahí felicito a Beatriz Sestayo y a Sari Alabau, a las dos que han llevado a cabo esta iniciativa- en la antigua sede de los Servicios Sociales, en la calle Lugo, desde la semana pasada se encuentra la Casa da Muller. Una casa exclusiva para nosotras. Nos llegó el turno después de los jóvenes y de los llamados “servicios sociales”. Ésta es nuestra, un espacio en femenino.

Entrar en ella ya alegra el espíritu. El día de la inauguración llovía como lo hace en Ferrol cualquier día de noviembre: mucho. Pero en la calle la alegría se contagiaba y todas -y ellos también- nos olvidamos del agua, de la incomodidad de los paraguas, del frío que hacía.

Ahí estaban las mujeres del futuro bailando al ritmo de Bebe, con una directora de toda la escenografía embarazada (más futuro) y muchas mujeres del amplio colectivo asociativo que tenemos en nuestra ciudad.

A un lado, ese espacio que como más o menos dijo Vicente Irisarri quedará para siempre. La Casa da Muller se ha puesto a disposición de todas las mujeres de Ferrol gracias al trabajo y empeño de las mujeres progresistas que ahora están en la corporación. Y me enorgullece más decir aquí que gracias a dos mujeres de izquierdas, progresistas y comprometidas. Y detrás han tenido a un buen equipo que las han apoyado y, por supuesto, las que pensamos como ellas que ya era hora de que hubiera una Casa da Muller.

Sobra decir que ahora toca llenarla. Pero me preocupa poco, me basta lo que han planificado para estos primeros meses. Ya he oído algún comentario interesado diciendo que algunos cursos ya se daban fuera de nuestras fronteras en los años 70. Respuesta: ¡Llevamos tantos años de retraso que nos toca ponernos al día!

Ojalá seamos capaces de hacerla nuestra, que la sintamos como nuestro recuncho, que la dotemos de contenido, que le demos calor con nuestra presencia y que respondamos a todo lo que planifican quienes allí trabajan. Seguro que acallaremos algunas voces masculinas que faltaron ese día y que por lo bajín hablan de gasto innecesario. A esos hay que responderles colgando el cartel de “completo” en cualquier actividad que nos ofrezcan.

Me siento orgullosa de mis representantes municipales. Otra apuesta seria por nosotras. ¡Al fin en Ferrol somos un poquito menos invisibles!

 

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