• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Y ahora qué

cuando todo el mundo está hasta el gorro de la farsa política de Cataluña

cuando todo el mundo está hasta el gorro de la farsa política de Cataluña, en el que también me incluyo, vuelvo a la carga tras un par de semanas de ausencia en estas páginas por razones personales que me acabaron llevando a conocer nuevos horizontes en un mundo que me ha resultado tan desconocido como fascinante y que siempre resulta sorprendente por su belleza.
Una vez aquí, las sorpresas sobre el Deportivo me llegan a borbotones y no siempre resultan ser positivas. De entrada, veo que Pepe Mel aguantó el tirón y salvó su salida del club gracias al triunfo sobre el Getafe cuando el combate se inició, para no perder la costumbre, de forma negativa. Las crónicas que he leído no dejan en buen lugar el fútbol desplegado por un Dépor que tiene por delante una enorme encrucijada. Lo que no sé es si será con el actual técnico Pepe Mel o quizá llegue la hora de Cristóbal Parralo, el hombre que dirige con éxito el destino del filial blanquiazul si hacemos caso a las últimas declaraciones del presidente Tino Fernández que, de alguna manera, deja entrever que el preparador andaluz del Fabril estaría capacitado para hacerse cargo del primer equipo si es que no se consigue enderezar el rumbo en la Liga.
No puedo negar que las manifestaciones del dirigente del club no han caído en saco roto. Que existen discrepancias es evidente. Que son muchos los colegas que ven en las palabras del “presi” algo más que un simple comentario. Que tienen un trasfondo preocupante si ese margen de mejora por el que siempre suspira Mel se hace de rogar en exceso durante los próximos compromisos ligueros.
Por si fuera poco, también me entero de la dimisión de Fernando Vidal, responsable del área deportiva, debido a diferencias con el Consejo de Administración del club. El nombre de Mel suena una y mil veces en una decisión sorprendente que viene originada, me aseguran, en la continuidad del técnico cuando Vidal era partidario de abrirle la puerta de salida hace ya varias jornadas. Y si es así, no le faltarían argumentos. Al tiempo.