• Domingo, 19 de Noviembre de 2017

Desorden excesivo

Soy de los convencidos de que estamos viviendo una época de enorme crispación derivada por el momento en el que nos estamos moviendo

Soy de los convencidos de que estamos viviendo una época de enorme crispación derivada por el momento en el que nos estamos moviendo en las últimas semanas en todo lo que tiene relación con el Dépor. Es como si viviésemos la sinrazón en la casa del fútbol blanquiazul. Y aunque no me gusta mezclar las churras con las merinas, en esta ocasión me atrevo, una vez más, a hablar del terremoto futbolístico que se origina con motivo del desorden existente en el grupo que dirige Pepe Mel. La actuación ante la Real ahí está. Los resultados no acompañan. Las acciones de jugadores clave dejan mucho que desear. No se juega a nada. La confusión me parece alucinante. El balón quema en los pies de los jugadores. Falta intensidad. Hay exceso de pasividad. No existe la suficiente paciencia para detener el balón e intentar jugarlo. Faltan ideas. Es la tara de siempre. En otras palabras, se juega sin rumbo y al patadón. Como si se compitiese en el fútbol de Peñas o en Las Mariñas de mi época. Y Emre Çolak en la grada ante la Real. Incomprensible. 
Y aquí entran en juego quienes gobiernan el fútbol sobre el terreno de juego y quienes lo hacen desde el banquillo sin olvidarme de quienes rigen el destino del club. A pesar de todo, mantengo que este Dépor tiene una plantilla con el suficiente potencial para hacer las cosas mejor. Es como si aquí hubiese más líos que en La casa de Bernarda Alba y no nos enteráramos. 
Igual de disparatadas me parecieron las declaraciones del míster donde afirma que su equipo no tiene los puntos que se merece, incluso recordando incidencias del juego de lo que pudo ser y no fue. Esto me parece más propio de un niño caprichoso que de un profesional. Esto sí es incoherente y reprochable. Pero más me asusta que afirme, a estas alturas del curso, que “siente” que mañana en Sevilla puede jugarse el puesto. Es absurdo que este señor salga con este tipo de estupideces que reflejan más que nunca la inestabilidad existente en un equipo especialmente necesitado de tranquilidad y buenos resultados.