• Viernes, 30 de Septiembre de 2016

Este Deportivo necesita más rock and roll

Aunque todos tenemos nuestras vanidades, la campaña que está realizando el Deportivo no está siendo todo lo efectiva que me gustaría.

Aunque todos tenemos nuestras vanidades, la campaña que está realizando el Deportivo no está siendo todo lo efectiva que me gustaría. Sí, es cierto que solo se llevan disputadas cuatro jornadas y sobra tiempo para pensar que esta dinámica del equipo acabará cambiando. Y digo cuatro porque ayer se disputó la quinta con la visita del Leganés a Riazor y en el momento de escribir estas líneas el partido no se había disputado.
Lo cierto es que existen muchas discrepancias sobre el juego que realiza la plantilla que está al mando de Gaizka Garitano. Y no lo digo solo yo. Hay más gente, mucha más. Tanto de los que van a Riazor como de los que son socios del bar de turno y de sus cervezas exageradamente buenas. Hay que escuchar a todo el mundo. Todos tienen su opinión. Y de todos ellos siempre se aprende, al margen de la opinión que uno mismo tiene. 
Personalmente, entiendo que este Deportivo necesita, sobre todo, más rock and roll, más movilidad, más ideas, más genio, más esfuerzo, más superación, más ilusión, más energía, ser más constante en su fútbol y sobre todo, más inteligencia con el balón en los pies. Hay base. Hay equipo. Pero por lo que he visto hasta la fecha, hay momentos en que su fútbol resulta insulso, anodino, incluso diría que rudimentario.
Los números no invitan al optimismo. Lo pasamos francamente mal para superar al Eibar en Riazor y donde los goles de Mosquera y Lucas nos permitieron lograr la única victoria de la que podemos presumir en este campeonato. Empatamos 0-0 en Sevilla ante el Betis, como dirían los andaluces, en un desaborido partido. El Athletic, que había empezado el campeonato con derrotas ante el Sporting y Barça y que llevaba diez años (siete encuentros) sin ganar en A Coruña, se llevó los tres puntos y tampoco fuimos capaces de hacerle un gol al meta vasco Kepa. Y en Vitoria (no comprendo como este Alavés fue capaz de derrotar al Barça) no pasamos del empate sin goles en un choque donde, de no ser el Depor el que jugaba, acabaríamos zapeando en busca de otras diversiones.
En definitiva, cuatro partidos, solo dos goles anotados y dos empates sin meter el balón en la meta rival. Una alternancia que nos recuerda las 18 igualadas de la pasada campaña. Hay que reaccionar porque lo que se avecina no permitirá respiro. Visitamos al Atlético, viene el Sporting y después dos salidas continuadas al campo del Barça y Celta. Seguro que resistiremos.