• Martes, 27 de Septiembre de 2016

Renta básica

Hace quince días hablábamos del desempleo como uno de los principales problemas  de España, con cuatro explosivas patas

Hace quince días hablábamos del desempleo como uno de los principales problemas  de España, con cuatro explosivas patas, paro de larga duración, precariedad laboral, elevado desempleo juvenil y baja tasa de cobertura.  Estas condiciones provocan que el 22,1% de hogares se encuentren en riesgo de pobreza, es decir, que vivan con menos de 8.011euros anuales, insuficientes para dotar a la familia de alimentación adecuada, vivienda digna, cubrir sus necesidades energéticas o disfrutar de un mínimo de ocio. En definitiva, vivir dignamente. Por otra parte, hay un consenso generalizado entre organismos internacionales, economistas, sociólogos o políticos de que la desigualdad social es unos de los grandes problemas a los que se enfrenta el mundo actual y que es imprescindible encontrar una solución para evitar el crecimiento de sociedades desestructuradas, caldo de cultivo de grandes conflictos. Desde el año 2001, la Red Global Renta Básica promueve la propuesta de este tipo de remuneración definida como derecho de todo ciudadano residente acreditado a percibir una cantidad periódica que cubra, al menos, las necesidades vitales sin que por ello deba realizar contraprestación alguna. Algo que en aquellos años fue visto como una propuesta utópica sin posibilidades de plasmarse en la realidad, hoy en día está dentro de las propuestas sindicales y del programa electoral de casi todos los partidos políticos para paliar las desigualdades. Así, UGT y CCOO promueven una renta mínima para personas sin recursos ni prestaciones por desempleo; el PSOE propone el Ingreso Mínimo Vital no contributivo para los hogares sin ingresos; Ciudadanos, un complemento salarial que compense los sueldos bajos; Izquierda Unida, una renta garantizada para personas con ingreso inferiores a un determinado porcentaje; Podemos una renta para hogares por debajo del umbral de pobreza. Incluso el partido naranja pactó con el PP un complemento salarial garantizado, aunque difiera bastante de una renta básica y asemejándose más a un impuesto negativo sobre la renta, disquisición en la que ahora no entraré. Incluso hay Comunidades Autónomas que ya legislan sobre el tema, como el País Vasco con su Renta de Garantía de Ingresos. En definitiva, la realidad social clama por la solidaridad para reducir las desigualdades provocadas por el desempleo.