• Sábado, 24 de Febrero de 2018

SaludSinBulos

Internet puede ser maravilloso o terrible. En los últimos años

Internet puede ser maravilloso o terrible. En los últimos años su crecimiento ha sido exponencial y hoy en día da cabida a todo. Y cuando uno dice todo, es que es todo. Lo bueno y lo malo. Las verdades y las mentiras. 
Cómo distinguirlas puede ser sencillo a veces, pero otras muchas no tanto. Saber diferenciar un bulo de una información contrastada puede llegar a ser peliagudo si uno no está muy entrenado en estas lides. Y ya no hablemos de qué hacer con la cantidad de información anticuada y desactualizada que nos podemos encontrar.
Esto puede ser terrible en general, pero si hablamos de temas de salud el tema se vuelve más peliagudo si cabe. Porque en ese momento estamos hablando de bulos que pueden suponer complicaciones en los tratamientos o que incluso acaben ocasionando graves trastornos, la muerte del paciente inclusive. Ahí la cuestión de las falsas informaciones que se propagan por la red de redes adquiere una relevancia trascendental.
Conscientes de la falta de guías o criterios que ayuden a una amplia mayoría de la población en este sentido, la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES) acaba de poner en marcha un ambicioso proyecto. 
Bajo el lema #SaludSinBulos han lanzado una campaña en la que buscan integrar a profesionales sanitarios, organizaciones de pacientes y comunicadores con el objetivo de desmentir y desmontar los bulos en internet. 
Para eso, nada mejor que utilizar las propias herramientas de la red y han puesto en marcha una página web, www.saludsinbulos.com. Es allí donde se buscará detectar los rumores falsos sobre salud y poder contestarlos con rapidez, con el objetivo de desmontar todas estas falsas informaciones que circulan por las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea.
Esta iniciativa es de aplaudir. Durante mucho tiempo Internet se ha parecido demasiado al Salvaje Oeste: un lugar sin ley donde forajidos anónimos campaban a sus anchas. 
Amparándose en una mal entendida libertad de expresión, se ha dejado demasiada manga ancha. 
No estoy diciendo que haya que fiscalizar todo aquello que se publica. Pero entre un punto y otro deberíamos encontrar el equilibrio que permita hacer de Internet la valiosa herramienta que puede llegar a ser. 
Porque una cosa es expresar una opinión y otra muy diferente opinar sin fundamento sobre algo que puede acabar costando vidas.