• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Gato por liebre

Internet ha supuesto una revolución en muchos sentidos de nuestra vida.

nternet ha supuesto una revolución en muchos sentidos de nuestra vida. Cada vez es más habitual realizar compras a través de la red de múltiples cosas: libros, películas, ropa y, como no, medicamentos. Una pequeña búsqueda nos puede llevar a encontrar sitios en los que hacernos con fármacos sin receta, desde viagra hasta productos oncológicos o antipsicóticos, pasando por cosas tan cotidianas como ibuprofeno y paracetamol. La vergüenza de acercarnos a una farmacia a pedir algunos de estos medicamentos, pero más habitualmente la intención de ahorrarnos unos cuantos euros, son algunos de los motivos de han propiciado este emergente mercado.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La OMS ya ha advertido que un 10% de todos los medicamentos que se consumen en el mundo son falsos o de mala calidad. 
Un porcentaje que en algunos países subdesarrollados puede alcanzar el 70%, aprovechándose las mafias de la gran cantidad de pacientes pobres y sin recursos de estos lugares. Pero ojo, que aquí las cosas también tienen su aquel.
La Agencia Española del Medicamentos y Productos Sanitarios informaba que más de la mitad de los productos que se venden por internet carecen de garantías, bien por utilizar sustancias no autorizadas, de baja calidad o incluso con efectos tóxicos.
Distinguir un rólex auténtico de una imitación puede ser una cuestión más o menos difícil, pero hacer lo mismo con una pastilla puede llegar a ser mucho más complicado. 
Las principales farmacéuticas ya están poniendo en marcha laboratorios específicos para poder distinguir estos falsos medicamentos. Es una cuestión de dinero y prestigio. La industria señala que solo en España en el último año se han perdido más de 1.100 millones de euros por culpa de estos productos fraudulentos, casi un 6% de las ventas.
Pero también es una cuestión de salud. En el mejor de los casos puede resultar que esa viagra que ha comprado en una página sin muchas garantías no sea más que una píldora de azúcar teñida de azul. Pero en el peor, puede ser veneno. 
Los expertos hablan de que al año mueren en el mundo 1 millón de personas por culpa de estos falsos medicamentos. No es una cuestión por tanto baladí, así que, a lo mejor antes de ahorrarnos unos cuantos euros en una compra, deberíamos pensar si merece la pena jugarnos la vida con esta ruleta rusa de las pastillas.