• Viernes, 18 de Agosto de 2017

Tracojonaos

El Banco Popular tenía, procedentes de embargos, muchísimos pisos, buenísimos, muy bien ubicados, con vistas al mar,... pero “okupados”.

El Banco Popular tenía, procedentes de embargos, muchísimos pisos, buenísimos, muy bien ubicados, con vistas al mar,... pero “okupados”. ¿Quién iba a querer invertir y vivir allí, arriesgándose a tener que convivir sine die con el desmadre que suele llevar asociado el movimiento okupa? Nadie; el 90% de los okupas no son gente pacífica en estado de necesidad más o menos transitorio. No. Son camorristas acostumbrados a vivir con el destrozo y la guarringada por doquier, empezando por ellos mismos con su falta de aseo personal y características pintas, de lo que escapan los propios políticos que buscan su voto con el discurso demagógico preciso, especialmente pergeñado para dirigirse a ellos.
Cuentan sotto voce que también esto contribuyó al hundimiento de la entidad, al tener que soportar esa carga víctima de la inacción de los gobiernos, unos por ser “amigos de la causa” y otros porque, aún no siéndolo, personajes todos en general improductivos que le cuestan al país una pasta, estando mejor pagados que los ciudadanos que los sustentan (hay que repetirlo para no olvidarlo) están a otros intereses para ellos más crematísticos, proporcionados por la incontrolada situación misma.
¿Hay derecho a que los vecinos, por ejemplo, del edificio de la Travesía de Vigo donde hay actualmente una vivienda okupada, tengan que vivir soportando la desestabilizante presencia de malajes camorristas, amparada por una legislación permisiva auspiciada por esa determinada clase política que, sin embargo, no convive con el problema? 
Todo esto no deja de propiciar un pingüe negocio colateral: el de las mafias a las que da lugar el intento de mitigar y, al tiempo, exculpar la situación, sabiendo como se sabe ya que éstas no están reñidas con el poder establecido sino todo lo contrario. Cámaras de seguridad, alarmas, ... y las famosas puertas blindadas marca Tal y Tal, en virtud de la cual y tras haber pagado el peaje-extorsión en forma de precio de venta al público, podrá ver su propiedad no sólo libre de okupas sino también de todo tipo de rateros.
Pero oigan, de verdad, ¿no les hace hervir la sangre saber que cualquier geta aún no estando en estado de necesidad, puede meterse en su vivienda habitual deshabitada temporalmente por razón de viaje, vacaciones u hospitalización (señores, ¡que ya ha sucedido!) y no hay manera de echarlo de inmediato? ¿Y que cuando por falta de pago se le corte el agua, por ejemplo, llenará, si la tiene, la piscina con el agua de la vecina, a lo mejor la única legal en la urbanización, sin que le pase nada y con el beneplácito de quien tiene la obligación y responsabilidad de terminar con esto con la misma rapidez que permita sacar adelante un decreto ley o yo qué sé... Como la reforma exprés de la constitución española para modificar aquel artículo 135 con motivo de la estabilidad presupuestaria y el techo de gasto público. ¿Recuerdan qué rapidito se tramitó? Pues algo así. 
Ellos pueden utilizar la violencia para entrar y permanecer en casa ajena pero su propietario para echarlos, no; para esto no está la policía autorizada a entrar y sacarlos a ...amablemente...
Hay casos con los que hay que empatizar, no cabe otra, desde luego; pero son los menos. Además, ¿por qué no okupan viviendas abandonadas o, vale, OK, embargadas inmisericordemente por los bancos, pero esos que “urge vender” y que son “pisos en liquidación”; esos que, en muchos casos, supusieron a sus propietarios los ahorros de toda una vida de trabajo y responsable sacrificio (el que no hacen ellos ni aquellos que se tiraron a lo loco a comprar y endeudarse no teniendo trabajo ni ingresos estables y que luego lloraban ante las cámaras de televisión...) pero que por un traspiés involuntario sobrevenido, el banco los puso en la calle, en una suerte de solución totalmente reprochable y condenable? Hasta aquí, OK; que se les pudran y se joroben los bancos, por usureros e hijos de la tal. Pero no, en estos no entran, no. Van con toda su ruindad a causar destrozos y llenar de inmundicia viviendas particulares ocasionamente vacías. ¿Se va a seguir tolerando que el poder y la autoridad competente no intervengan por razón de urgencia, reformando lo que haya que reformar? “De la misma manera que si alguien atraca un banco la policía entra en la dependencia bancaria y se lleva los cacos ante el juez, lo mismo debería ocurrir si una persona okupa una vivienda de la que no es propietario”, escribía ahí atrás el abogado Ignacio Bermúdez de Castro. ¿Algo que objetar, que no sea pura demagogia para continuar el bóbilis bóbilis? 
Se acabará implorando el resurgimiento de los Curro Jiménez para restablecer el orden alterado por los políticos, esos seres improductivos que convienen en consolidarlo dejándolo pudrir mientras nos marean y tratan de entretener con frivolidades. Lo clava un tal @joluanguita en las redes cuando dice: “Estoy de la Guardia Civil, el franquismo, el republicanismo y no sé cuántas cosas más, hasta los güevecillos...” O cuando afirma: “Ahora nos intoxicarán con ´gobiernos progresistas, federalistas´..., pá poner en valor la ´nación de naciones´ y, mientras, nos seguirán jodiendo, por ejemplo, las pensiones...” O cuando recuerda que “Sus señorías tienen derecho a viajes y vacaciones, pagaos por los que no tenemos derecho a ná. ¡Como debe ser!” Y lo borda ya cuando remata reconociendo “Tengo tal follón que ya no se quiénes son los golpistas en Venezuela... Toy trascojonao”. Como media España, aunque esta no lo sepa.