• Martes, 26 de Septiembre de 2017

Viva el lujo y quien lo trujo de una España cantonal

La ventaja, y coartada, del adanismo cultural,

La ventaja, y coartada, del adanismo cultural, no es sino la licencia ilimitada para poder decir y hacer cuánto y cómo se quiera, y sin sonrojo presentarse en causa política como adalid novedoso y redentor de causas nobles, casi siempre fieles a la idea de progreso, bálsamo de Fierabrás irrevocable, último grito en soluciones salvíficas, que providencialmente estaban “esperando”, cómo no, al sujeto, o sujetos, en cuestión.
Se viene auspiciando ahora mismo, para España, con esa suerte de desparpajo, la novedad, se dice, muy recomendable, de un Estado Plurinacional, en el que naturalmente “por el mar correrán liebres, por el monte las sardinas …”.
De verdad, es de preguntarse, no tienen estos lumbreras sin decoro, la menor idea de cómo fue la experiencia española durante la Primera República, allá por el año 1873, con todas sus consecuencias … 
Cuatro presidentes en apenas un año, por cierto, dos de ellos catalanes … El primero, Figueras, que dejó todo enseguida, desesperado ante la olla de grillos de tanto arribista levantisco … Y de otro,  Pi y Margall, que traía debajo del brazo, precisamente, la idea de la República Federal, y que hostigado por los carlistas, que andaban con su guerrita, hubo de solicitar poderes extraordinarios, lo que provocó la reacción de los republicanotes pringosos del despecho y la montería que se entregaron a lo suyo, o sea, el delirio cantonal … Claro que ya en los primeros meses de 1873, el Ayuntamiento de Barcelona proclamó el Estat Catalá, todo un ejemplo en anticipo para lo que iba a ensayar, otra vez, más tarde, durante la Segunda República. 
Cartagena independiente del resto de España durante varios meses … Y más de media Andalucía, con Cádiz a la cabeza, y Sevilla en su catrera capitalona, y hasta Motril y Jumilla, todas por la independencia … Que entre Granada y Jaén, soberanas ya las dos, a poco hay más que palabras … Y en el paroxismo de toda y mayor vergüenza, el denominado Cantón de Cartagena pidiendo ayuda a los Estados Unidos de América, en episodio tan sonrojante como hilarante, y penoso, desde luego,  cuando las tropas nacionales, unitarias, amenazaban con terminar definitivamente con aquel aquelarre cantonal. Y todo Levante, también por peteneras y a lo suyo … 
En fin, pues ya es de ver, a poco siglo y medio después, algunos lindos de la política metidos a nigromantes de cuanto ignoran, quieren vendernos el crecepelo de una España Plurinacional como si tal cosa, como novedad original y marchamo seguro de soluciones positivas.  Abriendo en canal, eso sí, cuanta coerción legal pueda oponerse a esa iniciativa provinciana, en puridad, regresiva, desleal, insolidaria y, sobre todo, peligrosa, muy peligrosa, por razones del todo obvias.
Es urgente, muy urgente, pero muy urgente, una buena letra en loa y honra de España, para la música del himno nacional, y practicarla siempre, a la primera oportunidad, con obligación especial para políticos adanes y desahogados.