• Jueves, 23 de Marzo de 2017

Tiempo de descuento

Es curiosa la casi indiferencia que ha producido el anuncio de ETA de que va a entregar las armas.

Es curiosa la casi indiferencia que ha producido el anuncio de ETA de que va a entregar las armas. Más allá de las declaraciones de los dirigentes políticos, la realidad es que para buena parte de la sociedad española ETA ya está descontada. Eso se nota también en como ha cambiado el clima de convivencia en el País Vasco. Es más, la sociedad vasca ya se ha acostumbrado a vivir en paz, con tranquilidad, sin el sobresalto de despertarse con un atentado, sin necesidad de que muchos de sus ciudadanos tengan que mirar los bajos del coche y mirar a derecha e izquierda cuando salen del portal de sus casas temiendo que les den un tiro en la nuca.
De manera que ETA está descontada porque está derrotada, esa es la realidad. Naturalmente un grupo terrorista siempre puede hacer daño pero lo cierto es que ETA ya pertenece al pasado.
Así que ETA va a escenificar una entrega de armas pero la pregunta que cabe hacer a esta organización es por qué no anuncian de una vez por todas su disolución. En cualquier caso ETA ya es un anacronismo. Eso sí, creo que el gobierno español debe de gestionar bien estos últimos estertores de la banda terrorista y dar la respuesta adecuada.
Ni aplaudir porque hayan decidido entregar las armas fruto de la derrota ni negar la posibilidad de abordar una política penitenciaria que permita que los presos que están fuera del País Vasco terminen de cumplir sus condenas en las cárceles vascas.
Con ETA derrotada, el Estado puede permitirse una política penitenciaria diferente y poco más.
Por eso es importante que el entendimiento entre el presidente Rajoy y el Lendakari Iñigo Urkullu. Si de algo ha dado muestras Urkullu es el de ser un dirigente tan cabal como pragmático.
Mariano Rajoy se equivocará si no acuerda con Urkullu el punto final de la banda terrorista. Atrás quedan los años de plomo en que tantos inocentes murieron víctimas de las acciones terroristas de ETA y aún hacia atrás con el dolor que producen esas muertes, además del trauma de los familiares, lo importante es que el Estado de Derecho ha vencido.