• Lunes, 25 de Septiembre de 2017

La moción de Iglesias

n 1980 el PSOE era el principal partido de la oposición y presentó una moción

n 1980 el PSOE era el principal partido de la oposición y presentó una moción de censura contra Adolfo Suárez. La moción fue rechazada pero en aquel debate quedó patente que el PSOE era un partido de gobierno, con un proyecto y con un líder de Felipe González políticamente consistente. Es decir tanto González como el PSOE sacaron réditos de aquella moción de censura.
En 1987 el PP a través de Antonio Hernández Mancha presentó una moción de censura contra Felipe González, entonces ya presidente de Gobierno, moción que perdió pero eso no fue lo importante. Lo más destacado de aquella moción es que Antonio Hernández Mancha demostró no tener ninguna consistencia política ni un proyecto para el conjunto de los españoles.
En el 2017 Pablo Iglesias ha anunciado una moción de censura contra Mariano Rajoy que naturalmente no saldrá adelante porque ni el PSOE, ni Ciudadanos ni el PNV, van a coronar a Iglesias como líder de la oposición. Así que Pablo Iglesias contará con el apoyo de sus confluencias y con algún grupo independentista pero nada más.
Pero la cuestión de fondo no es que la moción de censura pueda salir adelante, que es evidente que no y el propio Iglesias lo sabe.
Lo que Pablo Iglesias y Podemos se juegan con esa moción de censura es su liderazgo no solo en la izquierda sino en la oposición.
Es más, yo diría que se juega más el propio Iglesias que Mariano Rajoy.
Las mociones de censura como es obvio se televisan en directo de manera que los ciudadanos podemos asistir minuto a minuto a cuanto sucede y se dice en el Parlamento. Si Pablo Iglesias se sube a la tribuna como candidato a la presidencia del Gobierno los ciudadanos tendrán la oportunidad de evaluar sus condiciones no ya como líder de Podemos, que eso esta fuera de cuestión, sino como posible presidente, en el futuro, del Gobierno de España.
La carrera política de Pablo Iglesias puede estrellarse con la moción de censura o por el contrario puede convencer a los ciudadanos de que se puede confiar en él. Si Iglesias convierte la moción de censura en un espectáculo de los que nos tiene acostumbrados Podemos, fracasará. Pero si es capaz de hilvanar un discurso serio y sobre todo capaz de llegar a todos los ciudadanos, sin exclusiones y sin dividir a la sociedad en buenos y malos, entonces la jugada le saldrá bien.
Depende de él.