• Miércoles, 21 de Febrero de 2018

Pensiones, realidad y futuro

Un querido colega llama a la propuesta gubernamental “un crimen a cámara

Un querido colega llama a la propuesta gubernamental “un crimen a cámara lenta o como acabar de una vez por todas con las pensiones públicas”. Y es que la tropa del Partido Popular, con la imprescindible colaboración de la banca y las aseguradoras, “quedan” de acuerdo para transferir el ahorro de los españoles al sector privado.
Es un importante botín (se habla de ciento diez mil millones de euros. La décima parte del PIB que sueña el lobby de las aseguradoras y por  eso insisten, a golpe de publicidad, que el sistema actual no sobrevivirá.
Será bueno recordar que la hucha de las pensiones se creó en 2000 por el Gobierno de José María Aznar, en año de bonanza, para prevenir tiempos difíciles. Para prevenir el mal uso de los gobiernos con ese dinero “de la hucha de las pensiones”, se estableció que solo se podía disponer de un 3% solo en casos de necesidad.
Llegó Mariano y en ese fondo que llegó a contar con 65.000 millones de euros y el Gobierno decretó que se podía superar ese techo (3%) sin otro compromiso que una notificación al Congreso. Eran los tiempos del “no” rescate a la banca que costó setenta mil  millones. El caso es que, a los pocos pero un año sí y otro también, fueron retirando una media de trece mil quinientos millones cada año hasta llegar a finales del pasado año donde en la “hucha” quedaban alrededor de ocho mil millones.
Estos son los datos oficiales, que se complementan con otros datos económicos que cierran el círculo; la ley de Rajoy (2013) inició una merma constante del poder adquisitivo de los pensionistas, doscientos euros al año, según algunos economistas. Además la renta del trabajo (precario y mal pagado) suponía una merma en los ingresos de la seguridad Social.
Olvidando la campaña de Aznar en favor de los fondos de pensiones pese al desastroso ejemplo chileno, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo presionaron sobre la Argentina gobernada por Carlos Nemen, que privatizó el sistema y cuatro años después fueron nacionalizados. Un nuevo fracaso que costó muchos miles a  las arcas públicas y beneficios a la banca y las aseguradoras.
Finalmente conviene recordar que, si no hay ninguna otra partida presupuestaria vinculada a una determinada fuente de financiación, ¿por qué el problema son las pensiones y no el gasto militar, que Cospedal duplica sin ningún rubor ni rigor? Arruinado el presente viene a por el futuro.