• Miércoles, 18 de Octubre de 2017

Confrontación y entendimiento

Una de las características que mejor define los sistemas ideológicos cerrados que protagonizaron buena parte del siglo pasado, y que tanto daño provocaron a tanta gente, es el enfrentamiento como metodología de acción

Una de las características que mejor define los sistemas ideológicos cerrados que protagonizaron buena parte del siglo pasado, y que tanto daño provocaron a tanta gente, es el enfrentamiento como metodología de acción. En efecto, estos sistemas pretendieron aplicar unilateralmente a la realidad determinadas teorías que anidaban en la mente de los más siniestros enemigos de la humanidad. Incorporaron a su núcleo doctrinal el enfrentamiento como método, lo que significa, obviamente, confrontación, crispación, divergencia, fraccionamiento, desunión en última instancia. Pues bien, ahora, en Cataluña el 1-O, la confrontacion, el odio,el resentimiento, de nuevo ante nosotros.

En este ambiente, las normales y lógicas discrepancias inherentes a la vida política se convierten en el centro sustantivo de la vida democrática, desvirtuándola y desnaturalizándola gravemente. Se olvidan de lo más importante,  de las personas normales, que lo único que reclamamos es que los dirigentes se ocupen fundamentalmente de hacer posible un ambiente político y social en el que se pueda ejercer la libertad solidaria. Resulta insufrible en una sociedad democrática  pretender la disyuntiva que algunos plantean a los ciudadanos cultos e informados de cualquier sector: o eres de los nuestros o estás contra nosotros. El método del entendimiento, que tan buenos resultados arroja cuando se practica sin prejuicios, y cuando se funda y explica sin miedo,  es menester que vuelva a presidir la vida política, pues, de lo contrario, nada bueno puede derivarse de esa perversa manía de cerrar puertas y abrir heridas que  caracteriza la acción política de algunos dirigentes. Precisamos que el método del entendimiento, compatible, solo faltaría, con las diferencias, a veces incluso graves, sustituya en la substanciación de la vida democrática a las bipolarizaciones dogmáticas y simplificadoras del pensamiento único, estático y cerrado que vuelve de nuevo por sus fueros. Para la política ideologizada lo primario y principal son las ideas, para la política centrada lo relevante son las personas. Es verdad que la afirmación tan frecuente de que todas las ideas son respetables. Claro que sí, pero a quien es debido el respeto fundamentalmente es a la persona.

* El autor es catedrático de Derecho Administrativo