• Sábado, 03 de Diciembre de 2016

Edificio Conde de Fenosa

Desde que el pasado mes de abril, el Tribunal Supremo ordenara bajo otra sentencia la demolición del edificio Conde de Fenosa y con el proyecto por medio ideado por la Marea de retirar galerías, balcones...

Desde que el pasado mes de abril, el Tribunal Supremo ordenara bajo otra sentencia la demolición del edificio Conde de Fenosa y con el proyecto por medio ideado por la Marea de retirar galerías, balcones, torreones y voladizos, con cuyo amaño se trata de convencer al Alto Tribunal, hasta la fecha no hay noticia alguna al respecto, ya que dicho Tribunal, ordenaba demoler las obras llevadas a cabo para modificar el edificio en 1997, mientras que, para el Ayuntamiento, su plan sería suficiente para contentar al tribunal.  
Todo este embrollo tiene su inicio en 1999, cuando el Ayuntamiento trata de legalizar la obra expidiendo una nueva licencia, pero en diciembre del 2001 el TSXG anula dicha licencia y sentencia su demolición, orden que confirma en 2010, rechazando un año más tarde los recursos de suplica presentados por la municipalidad. En 2012 el mismo tribunal, ordena se ejecute el fallo anterior, presentando entonces el Ayuntamiento alegaciones de que habría que demolerlo en su totalidad; en tanto que en el 2014, el Tribunal Supremo anula la sentencia del TSXG. Cosa que aprovecha la municipalidad para hallar una salida favorable y que conlleve el menor costo posible para las arcas municipales. A lo ya dicho, hay que añadir la sentencia del mes de abril de este año, que ordena no demoler la totalidad del inmueble, sino la obra de rehabilitación ejecutada, que en el fondo es lo mismo, la demolición del Conde de Fenosa como se observa hoy en día.
Este gran desaguisado de la época del que fuera alcalde de la ciudad Francisco Vázquez sigue vivo y coleando, pudiendo ocasionar el pago de una factura millonaria, superior a 50 millones de euros, aunque hay quien dice que la cifra puede ser bastante mayor, en indemnizaciones y la demolición del edificio. Claro que el Ayuntamiento quedaría con una parcela, pero no sabría qué hacer con ella. Siempre quedaría la posibilidad de venderla a algún postor interesado, pero la totalidad de lo pagado por este desajuste urbanístico no se recuperaría jamás. Al erario municipal, si todo se tuerce, le toca bailar con la más fea, pero siempre quedará el recurso de implicar a los causantes de esta situación tan gravosa, en la negligencia y abandono de sus funciones o lo que se llegue a su aplicación, si esto no está prescrito. En este caso se habrá cometido un caso flagrante de desinterés político en la defensa de los derechos ciudadanos con merma de su patrimonio.
Algo tendrá que hacer la municipalidad si el Alto Tribunal vuelve a fallar en contra del municipio. En definitiva, es casi imposible que el edificio Conde de Fenosa pueda quedar como está. Se haya más próximo el momento de su solución final que de la esperanza de su indulto. Esperemos que el Ayuntamiento haya logrado tocar la tecla acertada, de lo contrario se está abocado a su demolición definitiva. Sus ocupantes no han comprado una vivienda para luchar contra la adversidad, sino para vivir confortables y llevan casi 20 años peleando por ello