• Sábado, 10 de Diciembre de 2016

Marcar paquete en la red

M arcar paquete. Ese es el último reto viral que se ha marcado, perdonen la redundancia,

M arcar paquete. Ese es el último reto viral que se ha marcado, perdonen la redundancia, el planeta. La cosa es muy sencilla: hay que hacer una foto en la que resalte la entrepierna, de forma natural o con ayuda de todo tipo de instrumentos –he visto un fulano que se metió una tuba en los pantalones– y subirla a internet. ¿Por qué? Pues probablemente porque el cerebro humano no tiene límites. Pero tanto para arriba como para abajo.
Lo de los retos virales se nos está empezando a ir de las manos. En el último mes, sin saber muy bien por qué, las redes sociales han empezado a llenarse de vídeos de gente que se graba completamente quieta, como si les hubiera dado un aire, de forma que la única persona que se mueve es la que está filmando mientras todos los demás se quedan congelados, en una cosa que se llama Mannequin Challenge. La idea es bastante tonta pero, como otras muchas chorradas, tiene hasta su propia entrada en Wikipedia. Al parecer, aunque no está muy claro su origen, los primeros fueron unos estudiantes de Jacksonville, en Florida, que nunca debieron de pensar que iban a conseguir que todo el mundo les siguiera la broma.
En los últimos tiempos también se ha corrido como la pólvora otra tontuna importante: el Andy’s comming, que intenta imitar el momento en el que entraba en la habitación el niño protagonista de la película “Toy Story” y los juguetes se quedaban automáticamente inanimados y, por lo tanto, tendidos de cualquier manera. Así que el reto consiste en dejarse caer al suelo, con más o menos gracia, cual saco de patatas. También está la variante Trump’s comming, cuya gracia estriba en gritar “¡Que viene Trump!” y echar a correr como alma que lleva el diablo.
La primera vez que supimos de algo semejante fue con aquello del cubo helado, que consistía en echarse por encima un chorro de agua bien fría. Eso sí, era por una buena causa, aunque a estas alturas ya casi nadie recuerda muy bien cuál. Algo del ELA, la enfermedad que padece Stephen Hawking. Entono el mea culpa y reconozco que he podido caer en alguno de estos vicios pero creo que se nos está empezando a ir de las manos. Como lo del Black Friday, que se pensó como una venta en Estados Unidos después del Día de Acción de Gracias, para animar las compras navideñas, y ha acabado por desmadrarse. Si hasta en la plaza de Lugo tenían las merluzas de oferta...
La globalización de la tontuna tiene estas cosas, que al final acabamos por hacer el bobo lo mismo en Nueva Delhi que en Boimorto. La verdad es que, entre el Black Friday, el Ciber Monday y el Givin Tuesday ya no sé en qué día vivo.