• Miércoles, 28 de Junio de 2017

Varias cosas

empezaré, como es lógico, por el principio; la presentación que el pasado 26 de mayo

empezaré, como es lógico, por el principio; la presentación que el pasado 26 de mayo verificamos en el Real Club Marítimo de Santander del libro “Los Barcos de Alfonso XIII. Las regatas de una época”. La asistencia de público desbordó todas las previsiones a pesar de que la tarde fue desagradable por lo tormentosa. Como en el salón habilitado para el evento no cabía ni una persona más, se abrió una sala anexa para acoger a los más rezagados. Contar como contamos en la ocasión con dos presentadores de excepción, el almirante Jaime  Rodríguez-Toubes y el escritor Alfonso Ussía ya auguraba el éxito de la convocatoria, pero sin duda fue la entretenidísima exposición final que hizo su autor, Luis Tourón Figueroa, lo que hizo que el público quedara prendado de la obra. Prueba de ello fue el hecho de que allí mismo se vendieron casi un centenar de ejemplares de ella. Por otro lado estuve firmando libros en la celebérrima Feria del Libro de Madrid, donde la afluencia de público también superó de nuevo todas las expectativas. Me congratula que esta fiesta de la Cultura tenga tanta aceptación, sobre todo si pienso en que, pocos años atrás, llegué a pensar que el libro en papel tenía sus días contados. Nada más lejos de la realidad. Ojalá que las nuevas generaciones no pierdan el gusto por él.
La semana pasada también me puse a disposición del prestigioso historiador naval australiano John Houghton, al que pude orientar, gracias a la ayuda del Jefe de la Sección de Patrimonio del Museo Naval OHyCN, el alférez de navío Carlos Feito, en las investigaciones que está desarrollando sobre la guerra Hispano-Norteamericana de 1898. Huelga casi comentar lo importante que es apoyar a todos los hispanistas que muestran interés por nuestro pasado naval, y por ello me he autoimpuesto el deber de acompañarle y apoyarle en todas sus investigaciones. Durante su estancia en España visitó Cádiz, donde a mi requerimiento para ello, fue atendido por el capitán de fragata Antonio Erce de la “Asociación de Amigos de Museo de Marina” de San Fernando, y gracias a sus gestiones, el bueno de John pudo visitar el Panteón de Marinos Ilustres, Observatorio y Museo. Por último, este fin de semana pasado me desplacé a Cartagena para visitar la exposición que sobre Isaac Peral se exhibe desde el 1 de junio en su palacio consistorial (sala de exposiciones ‘Víctor Beltrí’), y cuyas piezas son propiedad de mi amigo el alférez de navío Diego Quevedo Carmona, y que di Dios quiere, tras su cesión, en el futuro compondrán los fondos del nuevo museo dedicado al inventor y marino que se inaugurará en su casa natal, una vez que el inmueble sea convenientemente rehabilitado. El gusto exquisito con el que se ha presentado la colección pone el nivel de la muestra a la altura de las mejores que uno ha visto (y son unas cuantas) en toda España.