• Sábado, 03 de Diciembre de 2016

Frankestein

La celebérrima novela, aparte de poner en cuestión la ética científica 

La celebérrima novela, aparte de poner en cuestión la ética científica o la vanidad humana, plantea una paradoja moral: la del doctor que crea un monstruo y se sorprende y horroriza luego con sus monstruosidades. Los padres de la Constitución que quedan, y muchas de las personas que ya peinamos canas, nos horrorizamos al ver en lo que se ha convertido la España de las autonomías… ¿pero debemos sorprendernos de ello? En un país tan cainita como España, pretender que aquella nueva organización política consiguiera como principal objetivo el acercar la Administración al ciudadano sin crear pequeños reinos de taifas (que es en lo que se han convertido) visto, con la perspectiva del tiempo, produce un doble sentimiento de ternura (por la ingenuidad e inocencia de sus promotores) e indignación (al cometer semejante estupidez). Estas reflexiones vienen a colación porque en Cádiz están “que trinan”, ya que algunos bloques de los petroleros que se construyen en Puerto Real para el grupo Ibaizábal se van a realizar finalmente en la factoría de Ferrol. Polémicas de este tipo se han producido también al contrario, y ahora no recuerdo si también ha pasado algo parecido con Cartagena. Parece mentira que haya que recordar, una vez más, que Navantia es una empresa pública perteneciente a la SEPI y que tiene su sede central por ello en Madrid. La carga de trabajo de sus tres factorías se rige por criterios estrictamente industriales y productivos, lo que hace que, en previsión de nuevos encargos o por motivos organizativos o de plazos, se decida, en puntuales ocasiones, el cambio de su reparto. Navantia no es propiedad de una ciudad, ni de una provincia ni de una Comunidad Autónoma, es de todos los españoles, porque somos todos los que con nuestros impuestos sufragamos a día de hoy sus pérdidas.  La decisión, que en apariencia hoy beneficia a Ferrol y perjudica a Cádiz, mañana puede ser exactamente al contrario… pero ¿es posible que alguien piense que con esta decisión, tal y como he leído “el PP vuelve a demostrar que Cádiz no le importa”? ¿De verdad alguien se puede creer esto? ¿Para esto en 1978 nos dimos una Constitución? ¿A esto hemos llegado? ¿Es España un país de paletos? ¿o hay políticos que para preservar sus poltronas y privilegios les conviene que seamos paletos? Un consejo: no caigan en su trampa.