Mundo Miércoles 14 de Mayo
de 2008
China se vuelca en el rescate de los miles de atrapados bajo los escombros
Varias personas observan los trabajos de los servicios de emergencia en Dujiangyan CAO YI AGENCIAS > PEKÍN
La tragedia china se encuentra, ahora, bajo los escombros. A los cerca de 12.000 fallecidos por el terremoto que el lunes golpeó Sinchua, se añadirán los cadáveres que puedan rescatarse de las construcciones destruidas, donde confían en encontrar supervivientes.
El Gobierno destinó casi 33,7 millones de euros, para las labores de ayuda, en la que también aspiran a colaborar con el beneplácito de Pekín las organizaciones internacionales, que ya mostró sus agradecimientos por la movilización en el extranjero.
El balance oficial se actualiza con el paso de las horas. El dato aportado a última hora de la tarde de ayer es de en torno a 12.000 fallecidos, aunque entre estas víctimas no existe constancia de que se incluya a ningún extranjero. No obstante, los números se ponen entre comillas por su provisionalidad, ya que tan solo en la localidad de Mianyang, cercana al epicentro, se calcula que hay más de 18.000 personas sepultadas, por lo que podrían incluso multiplicarse las muertes.
Al drama se añade también el caos, por ejemplo, del transporte y las comunicaciones, mientras ayer seguían produciéndose réplicas al terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter, el más grave del país asiático en las últimas tres décadas. Además, numerosas partes de la provincia de Sichuan se quedaron sin electricidad, lo que obliga a llevar hasta velas a los damnificados.
Para paliar esta situación, el Gobierno chino organizó un despliegue humano y económico a gran escala, con una partida inicial de 360 millones de yuanes, unos 33,74 millones de euros.
El presidente, Hu Jintao, instó a las administraciones a todos los niveles a desarrollar labores de asistencia, así como al Ejército, la Policía Armada, las fuerzas de la milicia popular y el personal médico. De hecho, incluso se castigará a quien propague rumores para sabotear las actividades asistenciales. Debemos ser capaces de enviar miembros de los servicios de rescate a cada ciudad, condado o incluso pueblo afectado, señaló el primer ministro, Wen Jiabao, que se mostró consciente de la importancia de obtener información sobre una catástrofe incalculable. Wen reconoció las grandes dificultades para llevar a cabo los recates, que no obstante se afanan en buscar supervivientes.
La magnitud de la tragedia ha traspasado las fronteras chinas. El portavoz del Ministerio de Exteriores local, Qin Gang, expresó su bienvenida y gratitud a la ayuda de la comunidad internacional, declaración relevante en un país reticente habitualmente a las injerencias diplomáticas extranjeras y que, sin embargo, no significa la apertura a todas estas colaboraciones.
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