Hace 100 años

El niño de tres años Antonio Fernández Paz, domiciliado en el barrio del Inferniño, en un descuido de sus padres, se apoderó de una botella que contenía lejía, bebiendo una cantidad de ella. Al darse cuenta su madre, que estaba en casa, lo condujo a la Casa de Socorro. En este establecimiento se le proporcionó un antídoto y se le practicó el lavado de estómago. Por promover un escándalo público profiriendo palabras obscenas, un guardia municipal condujo al calabozo a cuatro mujeres, todas vendedoras de pescado. 
Han publicado algunos periódicos la noticia de haber sido retiradas al distinguido amigo nuestro D. Nicasio Pérez Moreno las representaciones de varias casas francesas, por ser un significado germanófilo.