Hace 100 años

En San Francisco de California acaba de funcionar por vez primera, acaso desde que la justicia oficial existe, un jurado femenino. La sanción de leyes novísimas consiente allí al bello sexo el ejercicio de la magistratura. Tratábase de averiguar, con arreglo á estricta justicia femenina y feminista, si un marido divorciado, á quien su ex mujer reclamaba un hijo, tenía ó no el deber de entregárselo. El tribunal que juzgó el divorcio había concedido á la dama la educación de una niña, encomendando al padre el cuidado del hijo varón. Por requerimiento de la esposa, el proceso se abrió de nuevo, y el juez, siguiendo la ley vigente, constituyó un jurado de doce señoras “notoriamente honorables”, elegidas entre la concurrencia. La resolución no se hizo esperar mucho. Terminados los discursos de rúbrica, el jurado se retiró á deliberar á la antesala del Consejo. Transcurridos veinte segundos deliberativos, penetró en el salón, y por unanimidad concedió á la dama divorciada la custodia de su hijo.