Opinión
Domingo 16
de Noviembre de 2008
VUELTA AL SUR
JULIA MĒ DOPICO VALE La patria es el territorio de la infancia. Irrepetiblemente cada niñez transcurre despreocupada sin darnos cuenta de cómo todo lo que nos acontece deja huella indeleble, recuerdo imborrable en cada una de nuestras individuales historias, transcurran éstas por donde transcurran o habiten ellas por donde habiten.
Nuestra patria, el lugar para volver, será siempre allí donde nos guiaba la mano protectora, donde transcurrieron nuestros primeros juegos o donde nuestros ojos asombrados se asomaban al balcón del mundo. Un mundo nuevo que reconocíamos -aún reconocemos- transcurrido el tiempo, cuando guiamos nuestros pasos a los lugares que enmarcaban, felizmente, nuestros primeros años.
Miguel Fernández, después de vivir en muchos lugares de España y en diversos continentes -América o África- regresó a su ciudad natal, Vigo, para presentarse no como almirante- el único que tuvo la ciudad- sino como pintor y algo escribidor, mostrando su obra en forma de libro Ferrol, álbum de acuarelas en las que retrata imágenes alegres, luminosas y vitales de espacios enmarcados en huellas: la huella de la mar, la de la ilustración, la de la arquitectura y la de la gente. Señas de identidad de la ciudad, como él mismo apuntaba, que se vuelve escenario ambulante donde los ojos del creador fabulan historias a través del espacio urbano que sugiere fácilmente a la fantasía, los motivos diversos en la vista de la urbe, también reflejada de modo personal y propio, dejando el artista su impronta creadora plasmada en cada retrato. Acompañado de Tucho Calvo, representando a la editorial Biblos -club de lectores que nace para aproximarnos a nuestra literatura y también a nuestra música y nuestro cine-, y de Ramón Loureiro, copartícipe en la creación del libro, aportando la palabra escrita que acompaña las imágenes del libro y reforzando así su contenido, nuestro almirante volvió a casa, al Sur que le vio nacer, a la patria, al territorio infantil de su Arenal, donde anclan los buques, donde pueblan los navegantes, haciendo bandera esta vez de su ciudad amiga, Ferrol, que es hoy también su morada.
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