• Domingo, 24 de Septiembre de 2017

El Estado Islámico reivindica el ataque con explosivos que dejó al menos 29 heridos en Londres

El Daesh reivindicó ayer el ataque que dejó al menos 29 personas heridas en el metro de Londres. La explosión de un artefacto de fabricación casera es investigada como acto “terrorista” por las autoridades, aunque se ha decidido no elevar el nivel de amenaza, que se mantiene en “grave”. 

El Estado Islámico reivindica el ataque con explosivos que dejó al menos 29 heridos en Londres
Una agente de Policía escolta a una herida en los alrededores de la estación de metro Parsons Green, en Londres  | efe
Una agente de Policía escolta a una herida en los alrededores de la estación de metro Parsons Green, en Londres | efe

El Daesh reivindicó ayer el ataque que dejó al menos 29 personas heridas en el metro de Londres. La explosión de un artefacto de fabricación casera es investigada como acto “terrorista” por las autoridades, aunque se ha decidido no elevar el nivel de amenaza, que se mantiene en “grave”. 

La deflagración se produjo sobre las 07.20 horas en un vagón de un tren en la estación Parsons Green, al suroeste de Londres, en el tramo exterior de la línea District, cuando estaba repleta de pasajeros que acudían a su trabajo en el centro de la ciudad. Tras la confusión inicial, Scotland Yard confirmó que investigaba el incidente como acto terrorista, si bien no pudo decir si fue responsabilidad de radicales islámicos o de la extrema derecha.

Daesh

Horas después, el Daesh asumió la autoría del atentado. En un escueto comunicado publicado en Telegram y cuya autenticidad no pudo ser verificada, su agencia afín, Amaq, aseguró que “una fuente dijo” a la agencia que “un artefacto” explotó en el metro de Londres, y que fue llevado a cabo por “un destacamento del Daesh”.

A diferencia de otros comunicados, Amaq no aseguró en este caso que sean “soldados” de su autoproclamado califato ni mencionó tampoco el número de víctimas que hubo en el ataque.

La explosión provocó heridas leves a los 29 pasajeros atendidos en hospitales, en su mayoría por quemaduras o por los golpes sufridos cuando trataban de salir corriendo de la estación, de los cuales ocho habían recibido el alta ayer por la tarde.

Los responsables del transporte cerraron un tramo de la línea District, entre las estaciones de Wimbledon y Earls Court, mientras la Policía observaba las imágenes de las cámaras de seguridad. El artefacto estaba en un cubo blanco dentro de una bolsa de un supermercado y al parecer tenía un detonador pero no llegó a explotar en su totalidad, lo que hizo pensar a los expertos que el responsable tenía como objetivo provocar numerosas víctimas a la hora punta de la mañana.

La primera ministra británica, Theresa May, confirmó que el Reino Unido no cambiará su nivel de amenaza terrorista al mantenerse en “grave”, el segundo más alto de una escala de cinco y que significa que un atentado es altamente probable.

May indicó que el dispositivo casero “tenía como objetivo causar un gran daño” y pidió a los ciudadanos que se mantengan “alerta” en el transporte público de la capital británica.

La primera ministra presidió ayer por la tarde una reunión del comité de emergencia Cobra, formado por los principales ministros, las fuerzas del orden y representantes de los servicios secretos, aunque en esta ocasión también se sumó el alcalde de Londres, el laborista musulmán Sadiq Khan.

“La amenaza terrorista a la que nos enfrentamos es grave, pero trabajando unidos les derrotaremos”, dijo May, y felicitó por su “profesionalidad” a la Policía y a los servicios de emergencia.

Especulaciones

Además, al ser preguntada por las declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, en las que sugirió que los autores del atentado estaban en el radar de la Policía, May contestó que “especular sobre una investigación en marcha no ayuda a nadie”.

La explosión obligó a cerrar la estación de Parsons Green y los alrededores y a desalojar a los vecinos mientras las fuerzas del orden recogían pruebas forenses que permitiesen localizar al responsable de este nuevo atentado –el quinto en lo que va de año– en el Reino Unido.

Los otros cuatro fueron: uno en marzo ante el Parlamento británico; otro en mayo en el estadio Manchester Arena, en el norte de Inglaterra, el de junio en el puente de Londres y otro, también en junio, en una mezquita del norte de la capital. Tras el ataque de ayer, el alcalde de Londres dijo que la ciudad “condena enteramente a esos individuos que intentan usar el terror para hacernos daño y destrozar nuestra forma de vida”.

El jefe de la unidad antiterrorista de Scotland Yard, Mark Rowley, informó ayer de que habrá un mayor despliegue policial en toda la capital, especialmente en la red de transporte.

Por su parte, Robyn Frost, una pasajera del tren, dijo a la prensa que “la gente corría por la estación cubierta de sangre” y que la “gente salía corriendo y gritando intentando huir”.

Un pasajero que dijo llamarse Lucas dijo que escuchó “una explosión muy fuerte”, y cuando miró hacia atrás parecía haber una bolsa quemada, pero en un principio no lo relacionó.

“Vi a personas con lesiones leves, quemaduras en la cara, brazos, piernas, pero todos se ayudaban entre si”, añadió. l