• Miércoles, 18 de Octubre de 2017

Los trabajadores de las auxiliares deciden por mayoría continuar con la huelga

Los trabajadores de la industria auxiliar que operan en los dos astilleros de Navantia en la ría de Ferrol decidieron ayer, en sendas asambleas, mantener la huelga indefinida y no aceptar, por tanto, las propuesta de la mesa del sector naval de suspender este paro para abrir un proceso de negociación.

Los trabajadores de las auxiliares deciden por mayoría continuar con la huelga
A las puertas de la factoría de Navantia Ferrol la votación a mano alzada dejó un resultado ajustado sobre si levantar o no la huelga indefinida | daniel alexandre
A las puertas de la factoría de Navantia Ferrol la votación a mano alzada dejó un resultado ajustado sobre si levantar o no la huelga indefinida | daniel alexandre

Los trabajadores de la industria auxiliar que operan en los dos astilleros de Navantia en la ría de Ferrol decidieron ayer, en sendas asambleas, mantener la huelga indefinida y no aceptar, por tanto, las propuesta de la mesa del sector naval de suspender este paro para abrir un proceso de negociación.
La CIG, el único sindicato impulsor de esta huelga, sometió ayer a votación entre los afectados qué decisión tomar, tras la reunión celebrada el lunes por todas las partes a instancias del Consello Galego de Relacións Laborais. En el caso de Fene la decisión de mantener el paro fue ratificada por el cien por cien de los trabajadores –alrededor de 300–, mientras que en Ferrol la votación fue más ajustada: 131 votos a favor de continuar con los paros y 99 trabajadores partidarios de poner fin a esta huelga.
El portavoz comarcal de Industria de la CIG, Vicente Vidal, reconoció que en el encuentro con patronal, Navantia y el resto de sindicatos se consiguió avanzar en dos aspectos fundamentales, “que los acuerdos sean vinculantes al convenio y de carácter universal”. Sin embargo, dijo, “faltó lo más importante: que respetaran nuestras retribuciones”.

Los salarios, primero
El representante de la CIG insistió en que están dispuestos a hablar del resto de condiciones para las subcontratas, pero que “los salarios son innegociables; primero que paguen y luego nos sentamos con los empresarios”.
Vidal recordó que esa demanda es la que dio origen al conflicto y que, por lo tanto, no puede quedar a un lado. “Es un aspecto que los trabajadores consideran fundamental y que no se recoge por el momento: los trabajadores de las mismas categorías tienen que cobrar un mismo salario, tal y como aparecía recogido en los acuerdos del año 2001”.
El hecho es que las empresas también quieren establecer un marco regulador que impida la competencia desleal entre ellas y la aparición de ofertas a la baja como sucedió en la obra del flotel, cuando empresas no firmantes de los acuerdos licitaron por un 15% menos de lo establecido a costa de rebajar el sueldo de los operarios hasta los límites legales.


El punto de discrepancia se encuentra en el aspecto retributivo. Los empresarios aseguran que actualmente no pueden garantizar el pago de los mínimos establecidos en esos acuerdos y aluden, además, a que existen “enormes desequilibrios entre algunas categorías”.
La CIG advirtió a este respecto que si quieren reducir esos dese­quilibrios lo hagan subiendo los salarios de los oficiales de segunda y de tercera, “no reduciendo el de los oficiales de primera”.
A pesar del rechazo expresado ayer por los trabajadores a negociar esos puntos del convenio, Vicente Vidal reconoció que espera que haya más movimientos de las otras partes para poder desa­tascar el conflicto.
Donde sí ha habido avances es en la decisión de los huelguistas de impedir el acceso a los astilleros a los trabajadores de Navantia. Tras debatirlo en varias asambleas y en vista de la solidaridad mostrada por la plantilla de la principal en la última jornada de huelga, desde ayer por la mañana se levantaron los bloqueos en las puertas.


El sindicato CIG sí recordó que harán una criba en la entrada para que solo los operarios de la plantilla principal puedan acceder a sus puestos de trabajo. “Existía el riesgo de que esta gente, que no había convocado la huelga, fuese sancionada seriamente por la dirección y lo que no queremos es generar más tensiones”, explicó Vicente Vidal.
Con todo, consideran que esta medida no restará fuerza al efecto de la huelga. Y es que actualmente el peso de las subcontratas dentro del astillero es primordial. En Fene, la obra de las “jackets” de Iberdrola se gestiona al 99% por personal de auxiliares, unas 500 personas. Algo menos ocurre en los bloques de los petroleros de Ondimar.
Mientras, en la antigua Bazán, el departamento de Reparaciones “apenas puede sacar trabajo adelante” sin los trabajadores de las empresas complementarias, indicaron ayer. Sí podría haber algún avance en el BAM y en la obra de los AOR australianos, aunque desde el comité desconocen si la dirección del astillero contará con la plantilla en situación de subactividad para que supla estas laborales de las auxiliares.