• Sábado, 18 de Noviembre de 2017

Reportaje | La mayoría de los parques infantiles feneses suspenden en seguridad

“No hay un parque en Fene que esté acorde ya no solo a la normativa, sino también al sentido común”. Así de contundente se manifiesta Rosalía Sendón, una madre residente en el municipio fenés que asegura

Reportaje | La mayoría de los parques infantiles feneses suspenden en seguridad

“No hay un parque en Fene que esté acorde ya no solo a la normativa, sino también al sentido común”. Así de contundente se manifiesta Rosalía Sendón, una madre residente en el municipio fenés que asegura que “llevar a nuestros hijos al parque es incitarlos a practicar un deporte de riesgo”. Con respecto a esta hipótesis sostiene que en algún recinto casi hay que “practicar escalada” para acceder, alguno está pegado a una de las vías que más tráfico soporta, como Marqués de Figueroa, y en otros casos el área de juegos está literalmente “encima de un río”. Al margen de lo adecuado o no del lugar escogido para ubicar estas zonas de juego, preocupa mucho a los padres el estado en el que se encuentran y sus propias características.
Según los usuarios, son más que numerosas las irregularidades a las que deben hacer frente cada día si llevan a sus hijos al parque. Tantas que están estudiando realizar una demanda conjunta para presentarla en el Ayuntamiento a fin de que tomen las medidas oportunas. “No hay derecho a tener unas instalaciones en tan mal estado, sobre todo teniendo en cuenta que quienes las deben utilizar son niños menores, no hay un parque que se salve en todo el concello”, insiste Rafael Fernández, otro de los padres.
Vicky Leira es madre de un menor de 21 meses que el pasado 9 de octubre sufrió una caída en el parque del Río Cádavo. Como consecuencia de este accidente el menor perdió cuatro incisivos, que se le introdujeron de nuevo en la encía, una lesión conocida como luxación intrusiva. “Nos llevamos un susto muy grande y lo peor de todo es que llevábamos tiempo diciendo que cualquier día pasaría algo importante pues no hay ni un solo parque en Fene que reúna las condiciones de seguridad mínimas”, asegura Leira, quien ya se personó en el Concello para poner en conocimiento de los órganos municipales lo sucedido. “Estamos a la espera del informe de la odontóloga para dar curso a la denuncia”, explica la madre del niño lesionado.
En Fene hay ocho parques, aunque alguno apenas tiene uso. Los más frecuentados, por su ubicación próxima a zonas más pobladas, son precisamente los que más deficiencias tienen, como aseguran los usuarios, quienes añaden que “solo el parque infantil de San Valentín (aquí hay dos, uno para niños más pequeños y otro destinado a usuarios de mayor edad), se salva de la quema”.
El parque Castelao, conocido popularmente como “parque del payaso”, suspende, según los vecinos del municipio, en lo más básico, que son los accesos. “A quién se le ocurre poner la zona de juegos destinada a los niños en la parte más elevada del parque, donde es muy complicado acceder con un carrito”, aseguran. También sostienen que aquí el cierre del recinto permite a los niños más pequeños colarse por debajo de la valla “pudiendo caer por un terraplén de más de tres metros”, explica un padre. “Se supone que esto es para evitar atrapamientos, pero entiendo que las vallas se dispongan así en parques a nivel, pero es que aquí si el niño se cuela por debajo del cierre lo que viene a continuación es un precipicio”, apunta Fina Ares.

El parque del Río Cádavo, que se inauguró en el mandato de Iván Puentes, tampoco aprueba en cuanto a su ubicación, muy próximo a un pequeño embalse de agua y pegado al río que le da nombre. Aquí, es donde se accidentó el bebé de 21 meses hace unas semanas. En este parque los accesos son “horribles si vas con un carrito, debiendo hacer frente a acusadas rampas”, asegura Rosalía Sendón, quien añade que la zona es húmeda y fría debido a la proximidad del río. Vicky Leira, explica que uno de los columpios tiene en su base bloques de hormigón, el recinto está cubierto de una especie de alfombra rugosa en la que es fácil que los niños pequeños se enganchen y, además, está en pendiente. Otra de las áreas más concurridas del municipio es el parque de la Plaza Verde, en Perlío. Este presenta una superficie de caucho muy resbaladiza “que además de riesgo de caída tiñe toda la ropa de los niños”, apuntan. Aquí, además, no hay que olvidar que el parque está pegado a la carretera (foto 1). “Además la valla la salta sin problema mi hijo de dos años”, aseguran desde el colectivo. El problema de los parques no lo achacan exclusivamente al actual gobierno, que tiene su parte de culpa, al menos en lo relativo al mantenimiento de las instalaciones, sino a los continuos ejecutivos municipales “que han hecho poco o nada” por mejorar las condiciones de unos recintos cada vez más concurridos y muy necesarios”, explica Rafael Fernández.
Por su parte, el alcalde, Juventino Trigo, considera que es un tema complejo porque “si realizas alguna mejora es obligado homologar de nuevo las instalaciones y en el momento que sufren algún desperfecto es necesario volver a homologar”. No obstante, según informan los afectados, técnicos del Concello están elaborado estos días un listado de anomalías.
 

Normativa
Lo que dice la norma al respecto de la seguridad en los parques (Decreto de 24 de abril de 2003 de la Xunta) es muy claro y uno de los puntos hace especial referencia a la ubicación de los recintos “debiendo instalarse en zonas donde los posibles riesgos para los usuarios sean mínimos, evitando zonas próximas a canalizaciones de agua, vertederos o tendidos eléctricos, entre otros”. El conjunto de disposiciones aprobadas por la Xutna hace alusión también a la necesidad de que estas superficies estén “debidamente acotadas de forma segura y separadas del tráfico rodado (...) protegiendo a los menores del peligro derivado de su acceso inmediato a la calzada”. La accesibilidad es otro de los puntos importantes, teniendo muy presentes a los menores con discapacidad y problemas de movilidad. La ley destaca además los elementos auxiliares del área de juegos como vallas, papeleras o aparcabicicletas para que cumplan con los requisitos relacionados con atrapamientos, evitando salientes y esquinas.