• Lunes, 18 de Diciembre de 2017

“A cambio de una donación de unas tres horas, regalar una vida con el trasplante no tiene precio”

asotrame Asociación de Trasplantados de Médula ósea

La entidad tiene sede en Narón y está presidida por Cristina Piñeiro, que padece linfoma de Hodgkin

“A cambio de una donación de unas tres horas, regalar una vida con el trasplante no tiene precio”
Cristina Piñeiro, Jessica Rodríguez y Carolina Lobato son tres de las integrantes de la asociación Asotrame	jorge meis
Cristina Piñeiro, Jessica Rodríguez y Carolina Lobato son tres de las integrantes de la asociación Asotrame jorge meis

La historia de Cristina Piñeiro, una joven de Narón con linfoma de Hodgkin, es el origen de Asotrame, la Asociación de Trasplantados de Médula Ósea, una entidad con 32 socios, nacida a mediados del pasado año y con un objetivo claro, el de dar a conocer la necesidad de hacerse donante de médula ósea.
Cristina Piñeiro tuvo una recaída en su enfermedad y la única opción fue el trasplante de médula ósea. Su hermana no era compatible y fue necesario recurrir al registro mundial de donantes donde, como explica ella misma, “un generoso alemán llegó dos meses después y gracias  a él estoy aquí, por lo que le estoy infinitamente agradecida”.
Junto a Cristina Piñeiro están otras dos integrantes de Asotrame, Jessica Rodríguez y Carolina Lobato, ambas afectadas más o menos directamente –la madre de la primera padecía leucemia y  recibió un trasplante de su hermana y la segunda tiene una enfermedad hematológica crónica–, todas ellas inmersas en sacar adelante esta nueva asociación que funciona a nivel de la comunidad gallega, aunque tiene su sede en Narón –polígono Río do Pozo–. Además de estas tres mujeres, completan la directiva y el equipo técnico Manuela Couce, Jorge Mesía y Laura Moreno, con la colaboración inestimable del hematólogo del CHUAC Guillermo Debén. Contar con un psicólogo voluntario es ahora su objetivo para completar el cuadro de trabajo y ayudar a las personas afectadas y a sus familiares.
Y es que, como en la mayoría de las entidades, el voluntariado juega un papel fundamental. Como explica Jessica Rodríguez,  Asotrame es la base para llevar a cabo la difusión que pretenden. Así, entre sus proyectos para este año está una campaña de difusión en los puntos de extracción de sangre, donde consideran que la gente que ya es donante será más receptiva. Así, bajo el lema “Compartir es vivir”  se pretenden fomentar las donaciones y aumentar el número de trasplantes, ya que España está a la cola, pese a que en 2013 se duplicaron las donaciones con respecto al año anterior. Galicia es, además, la comunidad con menos donantes, solo entre 40 y 60 personas de cada mil.
La presidenta de Asotrame, Cristina Piñeiro, no cree que sea una falta de solidaridad, sino de desinformación, ya que mucha gente no sabe exactamente qué hay que hacer para donar, qué supone y qué efectos tiene. Así, uno de los objetivos de la entidad es que todas las personas que necesiten un trasplante de médula ósea tengan las máximas posibilidades de conseguirlo.
En este sentido, destacan que cada vez más enfermedades hematológicas requieren de un trasplante para su curación –leucemias, linfomas de Hodgkin, algunos tipos de anemias, mielomas o aplasias, entre otras–.
Por eso, desde Asotrame quieren explicar a través de su campaña, que posteriormente prevén trasladar a institutos y universidades, cómo uno puede convertirse en donante y cómo se realiza el proceso. Así, indican que muchas veces los temores viene de asociar médula ósea con médula espinal, cuando la primera no es más que el tejido esponjoso que se encuentra entre los huesos de la cadera, donde están las células madre que son las generadoras de todas las células que tiene la sangre. La sangre de ese tejido es la que está repleta de células madre y es la que se donaría.
Una vez que se tiene claro que se quiere compartir, se acude al centro de donación más cercano, se rellena una hoja con los datos personales y se somete a una extracción de sangre para ver con quién sería compatible. De hecho, solo uno de cada 500 donantes va a ser compatible con el receptor.
En ese momento se entra a formar parte de un registro y, en el caso de que aparezca un paciente adecuado, sería cuando harían un reconocimiento completo al donante –análisis de sangre, placa de tórax y electrocardiograma–. Ya en el momento de la donación es cuando no debe haber vuelta atrás, porque al receptor se le somete a una terapia agresiva, poniendo a cero su médula ósea antes de introducir las células madre del benefactor, por lo que de no trasplantársela el paciente moriría.
Para el donante, sin embargo, las representantes de Asotrame, insisten en que el proceso es muy sencillo. La mayoría solo necesitan de una extracción de sangre y solo unos pocos deben pasar por una punción de cadera, que se realizaría en quirófano.
Los primeros cinco días se administran al donante unas inyecciones subcutáneas que hacen salir las células madre de la médula ósea y después se procede a la extracción de sangre, que estaría repleta de estas, en un proceso de tres o cuatro horas, totalmente indoloro. En cuanto a los efectos secundarios, explican que solo hay una sintomatología durante un par de días, similar a un leve estado gripal. La edad para hacerse donante es de 18 a 55 años.
El número a través del que los interesados pueden hacerse donantes es el 900 100 828.
Asotrame considera que donar médula o sangre debería ser una obligación “moral”, porque “la sanidad sería mucho más completa si todos contribuyéramos”, apuntan. Además, “a cambio de tres o cuatro horas en un sillón, regalar una vida no tiene precio”.
A mayores de la divulgación, Asotrame colabora con proyectos de investigación ya en marcha, con el dinero de sus socios con que se financia y de lo recaudado en actividades como mercadillos solidarios a los que acuden con sus manualidades. También llevarán a cabo otra iniciativa en las plantas de hematología de los centros hospitalarios para colaborar con los pacientes ingresados, que muchas veces ven sus capacidades físicas mermadas, haciendo actividades como paseos, lecturas o acompañamiento.