• Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Cataluña monopoliza la atención de la multitudinaria recepción de los reyes

El desafío independentista centró ayer la atención de la tradicional recepción que los reyes ofrecieron en el Palacio Real con motivo del Día de la Fiesta Nacional, que contó con más invitados que en años anteriores ante la trascendencia del momento.

Cataluña monopoliza la atención de la multitudinaria recepción de los reyes

El desafío independentista centró ayer la atención de la tradicional recepción que los reyes ofrecieron en el Palacio Real con motivo del Día de la Fiesta Nacional, que contó con más invitados que en años anteriores ante la trascendencia del momento.

Más de 1.500 personas, entre autoridades del Estado, representantes políticos, empresarios, embajadores y miembros de otros ámbitos, acudieron al saludo con don Felipe y doña Letizia y al posterior vino español ofrecido en el comedor de gala del palacio.

La mayor afluencia de invitados, a la que contribuyó el deseo de muchos de ellos de expresar su apoyo frente a la amenaza de secesión, y el interés de los reyes por atender los testimonios de todos ellos, prolongó la línea de saludos hasta una duración de cerca de hora y media.

El protocolo de la Casa del rey introdujo incluso dos pausas en esta bienvenida para facilitar la distribución de tantos invitados en el comedor de gala del palacio y en diversos espacios anexos.

En el desfile de saludos a los reyes destacó la afluencia de exministros socialistas, más de una veintena, así como los expresidentes de Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, que acudieron de común acuerdo para hacer visible su apoyo conjunto.

Fue Rosa Conde, portavoz del Gobierno con González, quien se encargó de coordinar telefónicamente esta afluencia conjunta al Palacio Real, según comentaba la exministra Trinidad Jiménez a los reyes durante la recepción, en presencia del exvicepresidente Alfonso Guerra.

“Hemos venido todos los del 78”, explicaba sonriente Jiménez a don Felipe y doña Letizia para poner de manifiesto que a los socialistas presentes les unía su defensa del espíritu constitucional, comentario que Guerra apostilló con ironía: “Ya les gustaría...”.

La encrucijada catalana acaparó los corrillos entre políticos, empresarios y periodistas, estos últimos especialmente atentos a qué directivos habían respondido a la cita, en un contexto marcado por la fuga de sedes sociales de grandes empresas.

Como en años anteriores, declinaron la invitación los presidentes de Cataluña, el País Vasco y Navarra, que en esta ocasión fueron los únicos representantes autonómicos ausentes, y también mantuvo su tradición de no acudir el líder de Podemos, Pablo Iglesias.