• Sábado, 03 de Diciembre de 2016

Un título que ya es cosa de tres

Recuerda que, desde muy pequeña, le gustaba jugar con coches, pero la pasión de Fátima Ameneiro por el motor no fue a más hasta que, con 18 años, fue con su novio a ver su primer rally y le encantó.

Un título que ya es cosa de tres
Fátima Ameneiro, junto a Edgar Vigo, con el título nacional conquistado el pasado fin de semana	jorge meis
Fátima Ameneiro, junto a Edgar Vigo, con el título nacional conquistado el pasado fin de semana jorge meis

 

Recuerda que, desde muy pequeña, le gustaba jugar con coches, pero la pasión de Fátima Ameneiro por el motor no fue a más hasta que, con 18 años, fue con su novio a ver su primer rally y le encantó. Ambos quedaron fascinados y, dos años después, se vistieron el mono para afrontar su primera prueba en la modalidad de slalom. De eso hace ya 16 años, su entonces pareja es hoy su marido y juntos, Fátima Ameneiros y Edgar Vigo, Edgar Vigo y Fátima Ameneiro. han formado un tándem indisoluble que funciona a la perfección.
Desde hace unas semanas, en su Mitsubishi Lancer EVO no viajan solo ellos dos, sino que lo hacen sintiéndose una familia que el próximo mes de mayo contará con un nuevo miembro. Y es que Fátima Ameneiro ha competido en las dos últimas pruebas del Nacional de Rallys de tierra embarazada del primer hijo.
Esa es la anécdota en una historia que, más allá de lo peculiar e íntimo de la situación, se escribe con un nuevo éxito para el equipo fenés. Dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo. Este, por ahora, lo ha hecho con un título para su madre, que se ha coronado como la mejor copiloto femenina de España, y un subcampeonato en el grupo N para el Evilscratch. Éxitos que se concretaron en la última prueba del calendario, la que el sábado se disputó en Pozoblanco.

– La primera pregunta es obligada, ¿cómo se encuentra?
– Físicamente estupenda y, además, muy contenta por cómo salió el rally. El trazado estaba muy complicado y tuvimos una salida de pista. Pasamos por encima de una piedra, pero ni la tocamos. Al final, conseguimos acabar segundos en las dos clasificaciones en esta prueba y con eso ganar el título de copilotos femeninos y la segunda plaza en el grupo N.

– ¿Es más de lo que esperaban en su debut?
– Sabíamos que iba a ser un año de adaptación. De hecho, no llegamos a tiempo para la primera prueba, en Murcia. Pero hemos ido poco a poco, ya que nunca habíamos corrido en tierra, y las cosas nos fueron saliendo bien.
–Usted ya ganó este trofeo en el 2011 en el Nacional de asfalto, en el que el año pasado, además, se proclamaron campeones del Grupo N. ¿Por qué decidieron cambiar de superficie y pasarse a la tierra?
– Buscamos otro reto. Pensamos en pasar a la categoría total, pero necesitábamos tener un presupuesto mucho más grande. Valoramos también ir al Campeonato de Europa del Grupo N, que no resultaba tan caro. Pero al final no pudimos concretarlo. Entonces surgió la posibilidad de pasarnos a tierra y, como en el Europeo parte de las pruebas son en tierra y nieve y nosotros no teníamos experiencia en estas superficie, nos pareció una buena forma de probar. Creo que ha sido una buena decisión. De lo que se trata es de ir dando pasitos y ojalá, al final, podamos llegar al Campeonato de Europa.

– ¿Ha sido complicado?
– Sí, es muy diferente y me costó mucho la adaptación. En los rallys de asfalto tienes un tiempo para dar varias pasadas de prueba y eso te permite tener más visión del recorrido. En tierra, sin embargo, estás limitado a una única pasada. El resto de las notas las tomas viendo vídeos, pero como los tramos son secretos, no los “cuelgan” hasta unas horas antes. A nosotros nos faltaba esa cultura del vídeo. En cualquier caso, siempre te falta esa pasada de confirmación sobre el terreno. Además, el ritmo es muy diferente, la tierra tiene mucho margen de trazada y de la pasada inicial a la que al final haces hay más espacio. Yo me exijo mucho.

– Que sea mujer y que esté rondando las primeras posiciones en la clasificación de copilotos femeninas le ha dado un protagonismo poco habitual para cualquier otro copiloto. Reivindique la figura de estos grandes desconocidos.
– Piloto y copiloto son un equipo. Nosotros tenemos que cumplir las necesidades del piloto, darle lo que pide, incluso antes de que lo pida. Debemos ser el complemento que los saque de todos los problemas y darles ánimos. Por eso tenemos que tener la mente muy clara para ir concentrados. En mi caso, el ser pareja tiene sus ventajas y desventajas, porque solo con oír su respiración sé lo que necesita, si está cansado, si tiene calor... En el fondo, tenemos que ser un poco psicólogo.

– Usted empezó en 2004 y, ha tocado casi todos los palos dentro del automovilismo. Pocas mejor que usted para valorar cómo ha evolucionado la presencia de la mujer en él.
– Año a año van entrando más chicas. Hay pocas pilotos, pero copilotos cada vez hay más, aunque seguimos siendo minoría. Lo que está claro es que la afición crece entre las mujeres. Nosotros, en la Escudería Scratch Fene, hacemos cursillos de copiloto y cada vez hay más chicas.

– Perdone que insista, porque sé que usted ha guardado el secreto celosamente, pero ¿cómo ha sido eso de competir estando embarazada?
– En el primer rally en el que participé embarazada ni lo sabía. Cuando los médicos me lo confirmaron pensé que me prohibirían correr, pero para nada. Me han dicho que durante un rally, en el coche voy más segura que en condiciones normales, porque voy anclada al asiento, así que no hay peligro. Que me permitiesen participar en esta última prueba fue toda una alegría.

– Y el futuro, ¿aparcará el copilotaje por ahora?
– Le estamos dando muchas vueltas. Tenemos muchas ganas de repetir, pero yo me perdería, como mínimo, las dos primeras carreras –el Nacional empieza en abril–. Una posibilidad es que Edgar las hiciese con otro copiloto y después yo reengancharme, pero llevamos once años juntos y para él no sería lo mismo.